La guerra entre Estados Unidos e Irán lleva ya más de una semana escalando sin freno. Según Al Jazeera, Estados Unidos ha atacado Irán durante nueve noches consecutivas, y el conflicto se ha trasladado al lugar más sensible para la economía mundial: el estrecho de Ormuz.

Qué se está bombardeando

Los ataques estadounidenses, según la misma información, se han dirigido contra centros de mando militar, sistemas de defensa antiaérea, radares costeros, capacidades navales, lanzaderas de misiles y drones y redes de comunicaciones. Se han registrado en ciudades de la costa sur iraní (Jask, Sirik, Bandar Mahshahr, Bandar Imam Jomeini, Chabahar, Konarak) y también en Tabriz, en el norte del país.

Muertos y respuesta iraní

La escalada ya ha dejado bajas estadounidenses: tres militares muertos, dos en Jordania y uno en Irak durante una detonación controlada. La Guardia Revolucionaria iraní ha respondido con ataques de misiles y drones contra bases estadounidenses en Jordania, Kuwait y Baréin.

Es la dinámica más peligrosa de cualquier conflicto: cada golpe justifica el siguiente, y el margen para frenar se estrecha con cada noche.

Ormuz, el punto que le importa a todo el mundo

Aquí es donde esto deja de ser un asunto lejano. La tregua que llevaba un mes en pie se ha roto. Estados Unidos aplica un bloqueo naval sobre los puertos iraníes, mientras Irán dice atacar a los buques que incumplen las normas de tránsito. La Guardia Revolucionaria informó de que dos petroleros "explotaron" el 19 de julio al intentar cruzar por corredores no seguros.

El estrecho de Ormuz es el cuello de botella energético del planeta: por ahí sale al mar buena parte del petróleo mundial. Cualquier interrupción real del tráfico se nota en el precio del crudo en cuestión de horas, y de ahí pasa al surtidor y a la inflación. No es casualidad que el Brent superara los 90 dólares al inicio de esta semana. Para una economía como la española, que importa casi todo el petróleo que consume, esa conexión es directa.

¿Hay salida?

De momento, poca. El presidente Donald Trump afirmó tras los últimos ataques que "les hemos golpeado muy fuerte otra vez esta noche", en homenaje a los militares caídos. El secretario de Estado, Marco Rubio, dejó abierta la puerta a la diplomacia, pero puso una condición: que sea "de verdad".

Traducido: ambas partes dicen estar dispuestas a hablar mientras siguen disparando. Es una posición habitual en la antesala de una negociación, pero también en la de una guerra más larga.

Lo que hay que vigilar

Dos cosas por encima del resto. La primera, si el bloqueo de Ormuz llega a cortar de verdad el tráfico de petroleros, lo que dispararía los precios de la energía en todo el mundo. La segunda, si la respuesta iraní alcanza objetivos que obliguen a Washington a una escalada mayor. Mientras tanto, cada noche añade un capítulo a un conflicto que empezó pareciendo puntual y ya va por su novena entrega.