La violencia en el trabajo es más frecuente de lo que suele reconocerse. Un informe de la Fundación 1º de Mayo, el instituto de estudios vinculado a CCOO, cifra en el 30,7% los trabajadores en España que han visto o sufrido alguna forma de violencia laboral, según recoge elDiario.es.

Una cifra que conviene separar

El "uno de cada tres" es llamativo, pero mezcla dos situaciones distintas y merece desglosarse. Del total, un 16,7% ha sufrido violencia directamente, y un 14% la ha presenciado entre compañeros sin ser víctima. No es lo mismo, aunque ambas cosas dejan huella y el informe las cuenta juntas.

Bajo el paraguas de "violencia laboral" caben realidades diversas: amenazas, acoso, agresiones verbales, violencia física y, con frecuencia, agresiones de clientes o usuarios, no solo entre trabajadores.

Dónde golpea más

La violencia no se reparte por igual. Los sectores con más contacto con el público concentran las cifras más altas, según los datos del informe:

  • Sanidad y atención social: 39%
  • Comercio y hostelería: 38%
  • Educación: 36%
  • Administración y atención al público, y transporte: 31,5%
  • Industria: 29,5%

Que sanidad y educación encabecen la lista dice algo incómodo: quienes cuidan y quienes enseñan están entre los más expuestos a que alguien la pague con ellos.

Género y edad

Hay dos brechas claras. Por sexo, las mujeres declaran haber sufrido violencia en un 18,3% frente al 14,8% de los hombres, y en su caso aparece un componente que en los hombres es marginal: la violencia sexual supone el 38,8% de las agresiones que sufren (un 7% del total). El informe registra además micromachismos en el 78,1% de las trabajadoras.

Por edad, el grupo más vulnerable es el de los más jóvenes: entre los 18 y 24 años, un 26,7% ha sufrido violencia directa, muy por encima de la media, algo que suele asociarse a la precariedad y a la menor capacidad de defenderse en los primeros empleos.

El daño y el silencio

Dos datos cierran el retrato. El primero, sobre la salud: un 63,4% de las víctimas y testigos percibe efectos graves en su bienestar. El segundo, sobre la denuncia: el 40% no reportó lo ocurrido.

Ese silencio es parte del problema. Se calla por miedo, por desconfianza en los cauces internos de la empresa o porque se ha normalizado la agresión como un gaje del oficio. Y lo que no se denuncia, no se corrige.

Cómo leer el informe

Con una cautela metodológica honesta: este periódico ha verificado los datos en la información de elDiario.es, que es la fuente, y no ha localizado por el momento el mismo estudio contrastado en otra cabecera accesible. La procedencia importa, porque es un informe de una fundación ligada a un sindicato, lo que no invalida los números pero sí conviene tenerlo presente al leerlos.

Con esa salvedad, el mensaje de fondo es difícil de discutir: un ambiente de trabajo seguro es un derecho reconocido por la ley, y una de cada tres personas cuenta que, en su entorno laboral, ese derecho falla.