Madrid ha tardado poco menos de veinticuatro horas en pasar del insomnio a la calle. La selección aterrizó al mediodía en Barajas con la copa a bordo y encadenó, sin apenas respirar, el itinerario oficial que acaba en Cibeles.
Zarzuela: "regresáis magullados y cansados"
La primera parada fue el palacio de la Zarzuela. Felipe VI recibió a la plantilla con una frase que se ajustaba bastante mejor a la cara de los futbolistas que cualquier discurso épico: "regresáis magullados y cansados", según recoge Infobae.
El Rey aprovechó además para hacer una precisión que conviene no pasar por alto: España es ahora campeona del mundo masculina y femenina a la vez, sumando este título al que ganó la selección femenina en 2023.
Moncloa: Sánchez ya piensa en 2030
A las 17.28 el equipo llegó al palacio de la Moncloa, donde Pedro Sánchez les recibió en los jardines. El presidente del Gobierno se saltó el presente y se fue directo al futuro, recordando que España coorganiza el Mundial de 2030: dijo que por qué no soñar entonces con que no hay dos sin tres, y encima como país anfitrión.
Es una manera elegante de decir en voz alta lo que medio país lleva pensando desde anoche.
La rúa: dos autobuses y una ciudad en rojo
A las 17.51 salieron de Moncloa dos autobuses descubiertos rumbo a Cibeles, por las grandes avenidas del centro y entre una marea de camisetas rojas.
La fiesta en la plaza había empezado antes que los protagonistas: desde las 19.00 hubo concierto, con Aitana y Lola Índigo entre los artistas, y el equipo llegó en torno a las 21.00.
El que levantó la copa
Conviene dejar constancia de quién levantó el trofeo, porque en las fotos de dentro de veinte años eso será lo que se mire: Rodri, capitán, Balón de Oro del torneo y el futbolista alrededor del cual giró esta selección. El gol lo había marcado Ferran Torres en la prórroga.
Es un detalle que dice bastante de este equipo. La copa la levanta un centrocampista, la marca un suplente y el premio al mejor jugador se lo lleva alguien que no marcó ni un gol en toda la final.
Lo que queda de un día así
Quedan las imágenes, que es de lo que va todo esto. Y queda una comparación inevitable con 2010, cuando la última rúa recorrió estas mismas calles con otra generación y otro fútbol.
Aquella España tardó dieciséis años en repetir. Ninguno de los que estaban hoy en el autobús tiene forma de saber si habrá una tercera, ni cuándo. Por eso, entre otras cosas, estas noches se celebran como si no fuera a haber otra.


