Lionel Messi habló con los ojos llenos de lágrimas y sin buscar excusas. Tras perder la final del Mundial ante España (0-1), el capitán argentino resumió el partido en una frase que no admite matices: "Fueron mejores, honestamente. Perdimos el partido y lo aceptamos", en la transcripción publicada por ESPN.

"Jugamos con el corazón"

Antes había dicho: "Me siento triste, pero soy consciente de que lo dimos todo". Y cerró su intervención con un agradecimiento: no quería, dijo, que la derrota borrara todo lo hecho hasta llegar allí, y quiso dar las gracias a su gente, a sus jugadores y al país. Las declaraciones, recogidas por ESPN, están traducidas del inglés en el que las publicó el medio.

No anunció su retirada de la selección. Ni en esa comparecencia ni después. Es una precisión necesaria, porque a los 39 años y tras una tercera final perdida, la especulación se ha dado por hecha en muchos sitios sin que exista una declaración que la respalde.

Un partido que se le escapó desde el principio

El análisis deportivo es duro y conviene contarlo sin adornos. Messi recibió un 3 sobre 10 en las puntuaciones de ESPN, una de las notas más bajas del encuentro. La justificación del medio es escueta: no consiguió entrar en el partido y estuvo apagado durante todo el encuentro, con un solo contacto con el balón en los primeros quince minutos, una tónica que se mantuvo después.

No fue un problema individual. Argentina entera desapareció como equipo ofensivo: no remató hasta el minuto 117, ya en la agonía de la prórroga, y cerró el partido con dos tiros y 0,17 goles esperados frente a los veinte remates y 1,94 de España, según los datos del seguimiento del partido en ESPN. Cuando un equipo no llega al área rival, su mejor jugador tampoco.

La tercera final

Es la tercera final de un Mundial que disputa Messi: la perdió ante Alemania en 2014, la ganó ante Francia en 2022 y la ha perdido ahora ante España. Pocos futbolistas han llegado tres veces a ese partido; ninguno lo ha hecho con 39 años.

En el torneo había marcado ocho goles, la segunda mejor cifra por detrás de los diez de Mbappé. Es decir: no llegó a la final apagado. Llegó siendo uno de los mejores del campeonato y se topó, en el peor momento posible, con el equipo diseñado precisamente para que futbolistas como él no toquen el balón.

Sin épica y sin crueldad

Hay una tentación fácil en noches así, la de convertir la mala actuación de un futbolista de 39 años en un juicio sobre su carrera. No hace falta. El propio Messi ya dijo lo esencial y lo dijo antes que nadie: España fue mejor. El resto, tanto la despedida como la continuidad, todavía no lo ha decidido él, o al menos no lo ha contado.