El petróleo ha vuelto a los titulares por la peor de las razones. El barril de Brent, la referencia en Europa, superó este lunes los 90 dólares y llegó a tocar los 91, con una subida cercana al 3%, según los datos que recoge elDiario.es. El West Texas estadounidense subió un 2,76%, hasta los 84 dólares.

Una precisión, porque circula la confusión: el precio se mide en dólares, no en euros. Al cambio, esos 91 dólares equivalen a unos 79 euros por barril.

Las bolsas, en rojo salvo Madrid

Las plazas europeas abrieron a la baja. Londres cedió un 0,56%, Milán un 0,30%, y París y Fráncfort un 0,21% cada una. El Euro Stoxx 50 perdía un 0,19%.

El Ibex 35 es la excepción: abrió con una caída del 0,4% y le dio la vuelta hasta subir un 0,4%. El euro se mantuvo plano frente al dólar, en torno a 1,144, y el oro apenas se movió, en 4.013 dólares la onza.

El motivo: Ormuz

Todo esto tiene un solo origen. Estados Unidos ha bombardeado Irán por novena noche consecutiva, ampliando los objetivos más allá de las instalaciones estrictamente militares, y la tensión se ha trasladado al estrecho de Ormuz, según informa Al Jazeera.

Ormuz es el cuello de botella energético del planeta: por ese paso, de apenas unos kilómetros de anchura en su punto más estrecho, circula una parte muy sustancial del petróleo que se mueve por mar en el mundo. El mercado no necesita que se cierre para reaccionar; le basta con que parezca posible. De ahí que el precio suba antes de que falte un solo barril.

Qué significa esto para el bolsillo

Conviene explicar el mecanismo sin adornarlo con cifras que hoy nadie puede dar con precisión.

España importa prácticamente todo el petróleo que consume. Cuando el crudo sube, el efecto llega por tres vías. La primera y más rápida, el surtidor: el precio de la gasolina y el gasóleo incorpora el coste del crudo con un desfase de días o pocas semanas. La segunda, el transporte de mercancías, que encarece poco a poco todo lo que se mueve en camión, es decir, casi todo. La tercera, la inflación general, que recoge las dos anteriores con un retraso mayor.

No damos aquí una previsión de cuántos céntimos subirá el litro ni cuántas décimas de IPC supondrá, porque dependería de cuánto tiempo se mantengan estos precios y eso hoy no lo sabe nadie. Lo que sí se puede afirmar es la dirección: si el Brent se queda por encima de 90 dólares varias semanas, se nota en el depósito y acaba notándose en la cesta de la compra.

Qué mirar a partir de ahora

Dos cosas. La primera, si el conflicto se contiene o si el tráfico marítimo por Ormuz llega a interrumpirse de verdad, que es el escenario que el mercado está descontando parcialmente sin que haya ocurrido. La segunda, la reacción de los grandes productores: un aumento de la oferta desde otros orígenes es lo que históricamente ha desactivado este tipo de subidas.

Mientras tanto, el petróleo caro vuelve a ser un problema europeo antes que estadounidense, por la sencilla razón de que Estados Unidos produce el suyo y nosotros no.