El Open se decidió donde se deciden los Opens: en el hoyo 18. Ryan Fox metió allí el putt del birdie y se llevó la Jarra de Clarete con 270 golpes, diez bajo par, según la crónica de ESPN.

El golpe que lo decidió

Fox atacó la bandera del último desde 175 yardas y dejó la bola a algo más de tres metros y medio. Metió el putt y levantó los dos brazos.

Ese birdie fue exactamente la diferencia. Cameron Young acabó segundo con nueve bajo par, un golpe por detrás.

Burns tenía dos golpes y los perdió pronto

La otra historia del domingo es la del líder. Sam Burns arrancó la jornada con dos golpes de ventaja, la posición que este periódico contaba esta madrugada tras la tercera ronda.

Se le fue en la ida: tres bogeys consecutivos en la primera vuelta del recorrido. De ahí ya no se recuperó, y firmó un tercer puesto con ocho bajo par.

Es la clase de desenlace que explica por qué liderar un grande al empezar el domingo se parece poco a tener el torneo ganado.

Cómo quedó el resto

Scottie Scheffler y Tommy Fleetwood compartieron la cuarta plaza con siete bajo par. Si Woo Kim, que había empezado el día a dos golpes junto a Fox, terminó sexto empatado con seis bajo par.

Una advertencia sobre Rahm

Esta madrugada informamos de que Jon Rahm marchaba a seis golpes del líder tras firmar 70 en la tercera vuelta. Su posición final no aparece en la crónica que hemos podido consultar, y con los medios de verificación disponibles en este momento no podemos confirmarla.

Preferimos decirlo antes que publicar una clasificación de memoria: en cuanto podamos contrastarla, la añadiremos.

Un campo que dio números bajos

Royal Birkdale permitió esta semana vueltas muy bajas para lo que suele ser un links de Open. El propio Fox había firmado un 62 el sábado, igualando el récord de un grande, y no fue el único en hacerlo durante el torneo.

Que el ganador acabara en diez bajo par, y no en una cifra más modesta, encaja con esa lectura: hubo viento, pero también ventanas para atacar.