Hay una regla que los astrónomos daban por bastante firme: un planeta rocoso pequeño que orbita cerca de una estrella activa acaba perdiendo su atmósfera. La radiación la calienta, el gas se escapa y al cabo de unos cuantos miles de millones de años queda una roca pelada. LHS 1140b no parece haber leído esa regla.

Qué se ha visto

Un equipo internacional ha detectado helio escapando de la atmósfera de este planeta, situado a 49 años luz de la Tierra, en un trabajo publicado en la revista Science y difundido también por Phys.org.

LHS 1140b es una supertierra: unas 5,6 veces la masa terrestre y 1,7 veces su radio. Orbita una enana roja dentro de la llamada zona habitable, la franja de distancias en la que, en principio, podría existir agua líquida en superficie. Conviene decirlo de entrada y con claridad: eso no significa que tenga agua, ni atmósfera respirable, ni nada parecido a vida. Significa que está a la distancia adecuada, y nada más.

La observación se hizo con el telescopio Magellan Clay, en el observatorio de Las Campanas (Chile), buscando la huella espectral del helio mientras el planeta pasaba por delante de su estrella.

El detalle raro: la señal aparece y desaparece

Lo más llamativo del hallazgo no es la detección en sí, sino su inconstancia. El helio se detectó en una campaña de observación y no se detectó en otra posterior.

Eso descarta la lectura simple de "el planeta está perdiendo lo que le queda de aire". Apunta más bien a que el escape es variable en el tiempo, algo que a su vez obliga a preguntarse de dónde sale ese helio si lleva miles de millones de años escapándose.

La hipótesis, que es una hipótesis

Aquí conviene frenar. Lo que plantean los autores, y el titular de elDiario.es lo recoge con el condicional puesto, es que el planeta podría estar reponiendo ese helio desde su interior o desde capas atmosféricas más profundas, en lugar de limitarse a agotar una reserva heredada de su formación.

El mecanismo propuesto tiene su lógica. La radiación ultravioleta extrema de la estrella calienta las capas altas hasta que el gas escapa en bloque. El helio, ligerísimo, se va primero. Si algo lo repone desde abajo, el planeta podría estar manteniendo una atmósfera estratificada durante muchísimo más tiempo del que predecían los modelos.

Pero es una hipótesis compatible con los datos, no una conclusión demostrada. La diferencia importa.

Por qué esto interesa

Las enanas rojas son las estrellas más abundantes de la galaxia, y buena parte de los planetas rocosos que conocemos orbitan alrededor de una. Si resulta que esos planetas pierden su atmósfera sin remedio, la lista de mundos interesantes se encoge muchísimo. Si resulta que algunos consiguen conservarla, se ensancha.

LHS 1140b es, por ahora, un caso. Un caso raro, cercano y bien situado para seguir mirándolo, que es exactamente lo que va a pasar: es uno de los objetivos habituales del telescopio espacial James Webb, que puede buscar en su atmósfera moléculas más pesadas como el agua o el dióxido de carbono.

De momento, lo que hay es un planeta que tiene algo que no debería tener y una explicación plausible de por qué. En astronomía, eso ya es bastante.