España no solo se llevó la Copa. Se llevó también casi todo lo demás. El reparto de premios individuales del Mundial 2026 dejó tres de los cuatro galardones principales en manos españolas, según el recuento de ESPN.
Rodri, mejor jugador del torneo
El Balón de Oro del Mundial, que distingue al mejor futbolista de la competición, fue para Rodri Hernández. Es el reconocimiento a un torneo en el que el centrocampista funcionó como el metrónomo de la selección: el jugador que decidía cuándo España aceleraba y cuándo apagaba el partido.
En la final ante Argentina fue, junto a Nico Williams y Cubarsí, el mejor valorado del equipo en las puntuaciones de ESPN, con un 8.
Unai Simón y el récord de porterías a cero
El Guante de Oro al mejor portero fue para Unai Simón, y los números explican por qué sin necesidad de adjetivos: siete partidos sin encajar, un récord del torneo, y un solo gol recibido en ocho encuentros. España terminó el Mundial como el campeón menos goleado de la historia de la competición.
Cubarsí, el mejor joven con 19 años
El premio al mejor jugador joven se lo llevó Pau Cubarsí, central de 19 años. Que un defensa de esa edad sostenga la línea de un equipo que gana un Mundial encajando un solo gol es, probablemente, el dato más llamativo del torneo español.
La Bota de Oro se va a Francia
El único premio grande que se escapó fue el de máximo goleador. La Bota de Oro fue para Kylian Mbappé, con diez goles y cuatro asistencias, según ESPN. El francés se convierte en el primer futbolista que gana la Bota de Oro en dos Mundiales (2022 y 2026), por delante de Messi (ocho goles), Haaland (siete), Bellingham (siete), Kane (seis) y Dembélé (seis).
Un campeón sin nueve
Hay una lectura de conjunto en ese reparto. España gana el Mundial y sus tres premiados son un centrocampista, un portero y un central. Ni un delantero. El máximo goleador del torneo juega en una selección que ni siquiera llegó a la final.
Dice bastante de cómo se ha ganado este Mundial: no con un futbolista capaz de resolver partidos por su cuenta, sino con un equipo casi imposible de batir que en la final esperó hasta el minuto 106. La España de 2010 ganó de una manera parecida, con un solo gol en la final y una defensa impenetrable. Dieciséis años después, el método ha cambiado de forma pero no de fondo.


