Donald Trump ha encontrado un nuevo motivo para hablar de aranceles: el humo. El presidente estadounidense responsabilizó el viernes a Canadá de la calidad del aire en varias ciudades del norte y el este de Estados Unidos y anunció que el coste de esa contaminación se añadirá a los gravámenes que el país vecino ya soporta.

Qué dijo exactamente

El mensaje llegó por Truth Social. "Responsabilizamos a Canadá del hecho de que no está manteniendo adecuadamente sus bosques y su maleza", escribió el presidente, según recogió Al Jazeera. En otro pasaje sostuvo que Ottawa "se ha negado a hacer una gestión forestal básica y una retirada de residuos, sabiendo que esa negativa conduciría exactamente a este resultado".

La amenaza económica quedó formulada sin números: el coste de la contaminación, dijo, se sumará "a los ARANCELES que Canadá está pagando actualmente". No mencionó ningún porcentaje, ninguna fecha de entrada en vigor ni ningún mecanismo legal.

El problema de convertir humo en arancel

Ahí está la dificultad práctica. Un arancel es un impuesto sobre mercancías que cruzan una frontera, y el humo no es una mercancía. Forbes lo resume sin adornos: no está claro cómo gravaría Trump a Canadá por el humo, dado que los aranceles solo pueden imponerse sobre bienes físicos.

El punto de partida tampoco es una hoja en blanco. La mayoría de las importaciones canadienses ya tributan al 10%, con la excepción de los productos amparados por el tratado entre Estados Unidos, México y Canadá, mientras que automóviles, acero y aluminio canadienses pagan un 25%. Cualquier recargo por contaminación tendría que injertarse sobre esa estructura, y la Casa Blanca no ha explicado cómo.

La temporada de fuegos en Canadá

El contexto es una campaña de incendios de gran magnitud. Canadá contabilizaba 896 fuegos activos en el momento del mensaje presidencial, de los que alrededor de dos centenares ardían en Ontario, con 81 todavía fuera de control.

El humo de esos incendios ha viajado cientos de kilómetros hacia el sur y ha degradado la calidad del aire en buena parte del medio oeste y el este estadounidenses, con avisos sanitarios activos en una larga lista de estados.

Vecinos, según Ontario

La respuesta desde Canadá no siguió el tono de la acusación. El primer ministro de Ontario, Doug Ford, agradeció el apoyo recibido de dirigentes de todo Canadá y de varios estados norteamericanos con una fórmula deliberadamente sencilla: los vecinos se cubren las espaldas.

Los científicos, por su parte, no atribuyen la magnitud de estos incendios a un único factor. El calor, la sequía prolongada y las políticas de gestión del fuego se combinan en proporciones que varían según la región, un matiz que la acusación de "negligencia" deja fuera del cuadro.