El incendio declarado en Orés, en la comarca zaragozana de las Cinco Villas, ha crecido de forma acelerada durante el fin de semana hasta convertirse en la emergencia forestal de mayor envergadura que afronta Aragón en los últimos años.

Las cifras, y de cuándo son

La superficie afectada se sitúa en 15.400 hectáreas según el balance publicado por Infobae el sábado 18 de julio. Qué.es situaba el fuego cerca de las 14.000 hectáreas en su actualización de las 11:11 de esa misma mañana, una discrepancia habitual en incendios que siguen abiertos por varios frentes y cuyas mediciones se revisan a lo largo del día.

Sea cual sea la cifra exacta, el salto es considerable: a mitad de semana el fuego rondaba las 7.600 hectáreas. El perímetro alcanza ya los 60 kilómetros.

Qué pueblos están fuera

Están evacuadas siete localidades. En Zaragoza, Orés, Asín, Luesia, Malpica de Arba, Uncastillo y Peraltilla; en Navarra, Petilla de Aragón.

Otras nueve permanecen en preaviso de evacuación, es decir, con los vecinos advertidos de que el desalojo puede ordenarse con poca antelación: Longás, Isuerre, Lobera de Onsella, Biel, Sos del Rey Católico, Fuencalderas, Castiliscar, Urriés y Navardún.

El incendio mantiene cortadas las carreteras A-1204, A-1202, CV-813, CV-841, CV-850 y ZP-1301, lo que complica tanto el acceso de medios como las eventuales salidas.

El dispositivo

En la zona trabajan alrededor de 450 efectivos y 22 medios aéreos, con presencia de la Unidad Militar de Emergencias, que ha desplegado maquinaria pesada para abrir cortafuegos. El incendio está catalogado en Situación Operativa 2, Nivel 2 del PROCINFO, el plan especial de Aragón frente a incendios forestales.

Los equipos lograron defender el casco urbano de Luesia, aunque alguna construcción aislada de su entorno resultó afectada. No se han comunicado víctimas mortales.

Por qué es tan difícil

El Gobierno de Aragón ha resumido la situación sin rodeos: se trata del incendio más complejo al que se ha enfrentado la comunidad en los últimos años, no solo por su tamaño, sino por la combinación de una meteorología cambiante, un terreno muy difícil y la proximidad de numerosos municipios habitados.

Esa tercera variable es la que marca el operativo. Cuando el fuego avanza entre núcleos de población, buena parte del esfuerzo se destina a proteger cascos urbanos y a mover gente, no solo a atacar el frente.

La preocupación inmediata está en el viento: los responsables de la extinción advertían de que los cambios de dirección podían reactivar en las horas siguientes sectores que ya se daban por estabilizados.

No es el único fuego

Aragón no está sola. El mismo balance recoge otro incendio de 5.400 hectáreas en La Mierla (Guadalajara), con once localidades desalojadas, mientras que el de Lozoyuela (Madrid), de 770 hectáreas, ya estaba controlado.