El partido por el tercer puesto suele ser el trámite más ingrato del Mundial. El de este sábado en Miami Gardens fue otra cosa: diez goles, una remontada a medias y un récord histórico que cambió de dueño.

Cuatro goles antes del descanso

Inglaterra se marchó al vestuario con un 4-0 que parecía cerrar el asunto. Declan Rice y Ezri Konsa abrieron el camino, y Bukayo Saka firmó los otros dos, según la crónica de ESPN.

Francia, que llegaba tras caer en semifinales ante España, dio en esos primeros cuarenta y cinco minutos la imagen de un equipo con la temporada ya terminada en la cabeza.

La reacción que casi llega

La segunda parte fue el reverso exacto. Kylian Mbappé marcó dos veces, Bradley Barcola y Ousmane Dembélé completaron la cuenta francesa y el 4-0 se convirtió en un marcador incómodo para los ingleses.

No llegó a más. Saka cerró su triplete y Jude Bellingham puso el sexto para fijar el 6-4 definitivo. Inglaterra se lleva el bronce; Francia, la sensación agridulce de haber jugado su mejor media hora del torneo cuando ya no servía para nada.

Mbappé, por delante de Messi

El dato que sobrevivirá al partido es suyo. Con esos dos goles, Mbappé llegó a 22 tantos en fases finales de Mundiales y superó a Lionel Messi como máximo goleador masculino de la historia del torneo.

La coincidencia tiene su punto: lo consigue el mismo fin de semana en que Messi disputa la final con Argentina, este domingo, también en territorio estadounidense.

Dos marcas inglesas

Saka se convirtió en el cuarto futbolista inglés que firma un triplete en un Mundial, una lista corta para un país con la tradición futbolística que tiene.

Bellingham, por su parte, es el primer inglés que alcanza los siete goles en una sola edición del torneo. Inglaterra se va sin final, pero con dos registros individuales que no tenía y con la sensación de haber encontrado en Saka y Bellingham una pareja ofensiva para el próximo ciclo.