Andrew y Tristan Tate fueron detenidos el sábado en Miami por el Servicio de Marshals de Estados Unidos, en cumplimiento de una orden judicial sellada, según informó The Hollywood Reporter. La detención responde al procedimiento abierto en el Reino Unido, no a una causa estadounidense.
Qué ha decidido la fiscalía británica
El Crown Prosecution Service, el servicio de fiscalía de Inglaterra y Gales, ha resuelto presentar cargos adicionales contra los dos hermanos en relación con cuatro presuntas víctimas más, que se suman a las causas ya abiertas.
La posición del organismo quedó fijada en un comunicado: tras la detención en Estados Unidos, la fiscalía solicitará la extradición de ambos tanto por los 21 cargos originales que ya afrontaban como por los nuevos que ha decidido perseguir.
En el reparto inicial de esos 21 cargos, los que pesaban sobre Andrew Tate estaban vinculados a tres presuntas víctimas y los de Tristan Tate a una.
Presunción de inocencia
Conviene subrayar el estado del asunto: se trata de acusaciones que no han sido juzgadas. Ninguna de ellas ha sido probada ante un tribunal y ambos hermanos han negado de forma reiterada y pública las imputaciones que se les atribuyen.
La extradición, además, es un procedimiento en sí mismo. Un juez estadounidense debe pronunciarse sobre la solicitud británica antes de que ninguno de los dos comparezca ante la justicia del Reino Unido, y ese trámite puede prolongarse.
Un recorrido judicial en varios países
Los Tate, con doble nacionalidad británica y estadounidense, tienen causas y procedimientos abiertos en más de una jurisdicción desde hace años, incluida Rumanía, donde residieron y donde fueron detenidos en 2022 en el marco de una investigación por explotación sexual que ellos negaron.
Esa dispersión es precisamente lo que hace difícil seguir el caso: no se trata de un único procedimiento sino de varios, con calendarios y autoridades distintas, y con la extradición como pieza que ahora determina cuál de ellos avanza primero.
Quiénes son
Los dos hermanos alcanzaron una notoriedad considerable en redes sociales, con un discurso sobre riqueza y masculinidad que ha sido ampliamente señalado como misógino y que les ha valido la expulsión de varias plataformas. Esa proyección pública explica el seguimiento mediático del caso, pero no altera el punto anterior: lo que hay hasta ahora son cargos, no condenas.



