Lo que empezó como un vuelo rutinario de bajo coste estuvo a punto de convertirse en una tragedia. Un pasajero quedó parcialmente succionado hacia el exterior de un avión de Ryanair después de que una ventanilla de la cabina se desprendiera pocos minutos después del despegue. Ocurrió el 10 de julio y solo la combinación del cinturón de seguridad y la reacción del resto del pasaje evitó un desenlace fatal, según CNBC.
Ocho minutos después de despegar
El vuelo, el FR1879, había salido del aeropuerto de Salónica (Tesalónica, Grecia) con destino a Memmingen (Alemania) a primera hora de la mañana. Se trataba de un Boeing 737-800 operado para Ryanair por su filial Malta Air. Apenas ocho minutos después del despegue, cuando el aparato ascendía a unos 4.500 metros de altitud, una de las ventanillas del lado derecho de la cabina se rompió y se soltó. Los primeros informes técnicos apuntan a que un fragmento desprendido del motor golpeó el cristal.
La súbita descompresión hizo que el pasajero sentado junto a esa ventana, un turista de nacionalidad serbia de unos 60 años, quedara arrastrado hacia el hueco: su cabeza y sus hombros quedaron fuera del fuselaje durante varios minutos, expuestos al viento y al frío extremo de la altura. Fue el cinturón de seguridad abrochado lo que impidió que saliera despedido, tal y como subraya AeroTime. Varios viajeros próximos consiguieron sujetarlo y tirar de él hacia el interior.
Regreso de urgencia a Salónica
La tripulación activó de inmediato los protocolos de emergencia. Se desplegaron las máscaras de oxígeno, se inició un descenso rápido y el avión dio media vuelta para regresar al aeropuerto de origen, donde aterrizó sin más incidentes en torno a las 7:09 de la mañana, poco menos de una hora después de haber despegado, según recoge One Mile at a Time. En la pista esperaban los servicios de emergencia.
El pasajero afectado fue trasladado a un hospital con heridas leves, básicamente quemaduras por rozamiento, y su pronóstico es bueno. Otros viajeros fueron atendidos por precaución.
Una investigación abierta
El episodio recuerda, aunque a menor escala, a otros sustos recientes de la aviación comercial con paneles y piezas que se sueltan en pleno vuelo. Las autoridades aeronáuticas han abierto una investigación para esclarecer cómo pudo desprenderse un componente y alcanzar la ventanilla. La aeronave quedó fuera de servicio a la espera del peritaje técnico.
Más allá de la aparatosidad del caso, el incidente deja una lección que las tripulaciones repiten en cada vuelo y que aquí resultó literalmente vital: llevar el cinturón abrochado siempre que se está sentado, también cuando el aviso luminoso está apagado. En este vuelo, ese gesto rutinario marcó la diferencia entre un susto y una desgracia.



