Shein, el gigante chino de la moda ultrarrápida y barata que arrasa entre los consumidores más jóvenes, ha superado el último gran escollo para dar el salto al parqué. La Comisión Reguladora de Valores de China (CSRC) publicó este 10 de julio su autorización para que la compañía saque adelante su salida a Bolsa en Hong Kong, según confirmaron el South China Morning Post y la RTÉ. Es un hito para una empresa que llevaba más de un año esperando la luz verde de Pekín.

A la tercera, en Hong Kong

El camino de Shein hacia la Bolsa ha sido largo y accidentado. La firma intentó primero cotizar en Nueva York, un plan que descarriló ante el escrutinio de los reguladores estadounidenses sobre su cadena de suministro y sus prácticas laborales. Después miró a Londres, donde llegó a contar con el visto bueno del regulador británico, pero se topó con la negativa de las autoridades chinas, que deben autorizar cualquier salida al exterior de una empresa con sede en el país.

Hong Kong es la solución de compromiso: territorio bajo soberanía china pero con un mercado financiero internacional. Según el propio regulador, Shein prevé emitir hasta 341,6 millones de acciones de clase H en la plaza hongkonesa, en una operación que aún no tiene fecha oficial. Pekín trató el asunto como políticamente sensible y lo elevó a las máximas instancias antes de conceder el permiso.

Una valoración muy lejos de sus máximos

El momento dulce de la valoración quedó atrás. Hace apenas cuatro años, Shein llegó a valer alrededor de 100.000 millones de dólares, uno de los mayores "unicornios" del mundo. Las cifras que se manejan ahora para la operación son sensiblemente inferiores, en un rango que distintos medios sitúan por debajo de aquel máximo, aunque la cifra definitiva está por confirmar y dependerá del apetito de los inversores.

El reto europeo: adiós a la ventaja arancelaria

La salida a Bolsa coincide con un cambio de reglas que afecta al corazón de su negocio en Europa. La Unión Europea ha empezado a retirar la exención que dejaba entrar sin aranceles los paquetes de bajo valor (por debajo de 150 euros), la vía por la que Shein y competidores como Temu inundaban el mercado con envíos baratísimos desde China. El fin de ese trato de favor, con una tasa por paquete, encarece el modelo y pone a prueba su principal argumento de venta: el precio.

Un fenómeno consolidado en España

Pese a la polémica constante por sus condiciones laborales y su impacto medioambiental, Shein se ha hecho un hueco enorme en España, tanto entre los compradores como entre los pequeños vendedores que usan su plataforma, y ha reforzado su presencia con oficinas y campañas dirigidas al público local. La salida a Bolsa le abriría la puerta a capital para crecer, pero también la someterá a una transparencia y una vigilancia mayores justo cuando más críticas recibe. Pekín ya ha dado su visto bueno; ahora le toca convencer a los mercados.