El mayor fabricante europeo de automóviles se prepara para encoger. El grupo Volkswagen planea recortar en torno a un 25% su capacidad de producción mundial, hasta situarla en unos nueve millones de vehículos al año, según ha trascendido y recogen medios como 20minutos y Expansión. Es una de las decisiones más drásticas de su historia reciente y un síntoma de la crisis que atraviesa la industria del automóvil europea.
Las razones del recorte
Detrás del ajuste hay una tormenta perfecta. Por un lado, la sobrecapacidad: las fábricas europeas producen por encima de lo que el mercado demanda, y la demanda global se ha estabilizado en niveles inferiores a los previos a la pandemia. Por otro, la competencia china: fabricantes como BYD irrumpen con fuerza en Europa con coches eléctricos más baratos, apoyados en menores costes y en un rápido avance tecnológico. A ello se suma el coste de la transición al vehículo eléctrico, que obliga a reconvertir plantas y modelos en plena guerra de precios. El resultado es un sector alemán con márgenes cada vez más estrechos, que ya ha anunciado ajustes de empleo y capacidad, con el foco puesto sobre todo en sus plantas en Alemania.
La gran pregunta para España
Aquí está lo que más interesa desde España, donde el grupo Volkswagen tiene un peso industrial enorme: ¿cómo afecta el recorte a las fábricas españolas? La respuesta, de momento, es de cautela. El anuncio se refiere a la capacidad global del grupo y, hasta ahora, no se han comunicado recortes específicos para las plantas de España. Habrá que esperar a las próximas decisiones concretas para conocer el impacto real, si lo hay.
Y no es un asunto menor, porque la apuesta de Volkswagen por España es de las más importantes de su mapa europeo:
- Martorell (Barcelona), sede de SEAT y Cupra, orientada a la producción de coches eléctricos urbanos asequibles.
- Landaben (Pamplona), la histórica planta navarra, en plena reconversión hacia nuevos modelos eléctricos del grupo.
- La gigafábrica de baterías de PowerCo en Sagunto (Valencia), uno de los grandes proyectos industriales del país, llamada a abastecer a las plantas de vehículos y a generar miles de empleos.
Un sector clave para la economía española
La automoción es una de las columnas de la industria española: pesa de forma decisiva en el empleo, en las exportaciones y en el PIB. Por eso, cualquier movimiento del principal grupo del sector se sigue con lupa desde el Gobierno y las comunidades autónomas implicadas, que han acompañado con ayudas públicas (el PERTE del vehículo eléctrico) el desembarco de estas inversiones.
Ser más pequeño para sobrevivir
La estrategia de fondo de Volkswagen es clara: producir menos y más barato para poder competir con los fabricantes asiáticos en la nueva era del coche eléctrico. La incógnita es cómo repartir ese ajuste entre países y plantas. España parte con bazas a su favor (costes más contenidos que Alemania, experiencia industrial y una fuerte inversión en baterías), pero la magnitud del recorte obliga a esperar a los detalles para saber si el país saldrá reforzado del reajuste o si también notará el frenazo. En juego hay mucho más que unas cifras de producción: está el futuro de miles de empleos.



