Casi cincuenta años después de su muerte, el Estado ha puesto nombre y reconocimiento oficial a lo que le ocurrió a Josu Zabala Erasun. El Gobierno de España ha declarado a este vecino de Irún, muerto en 1976 por disparos de la Guardia Civil, víctima de persecución por motivos políticos e ideológicos, y le reconoce el derecho a la reparación moral y a la recuperación de su memoria, en aplicación de la Ley de Memoria Democrática, según Naiz.

Quién era Josu Zabala

Zabala Erasun era un trabajador de 24 años, empleado en Laminaciones de Lesaka y afiliado al sindicato CCOO. (Conviene aclarar que no se trata del músico homónimo del grupo Hertzainak, sino de otra persona.) Su muerte se produjo el 8 de septiembre de 1976, en plena Transición, durante una manifestación en Hondarribia (Gipuzkoa) en la que se reclamaba amnistía y se protestaba por la desaparición, entonces reciente y nunca esclarecida, de Eduardo Moreno Bergaretxe, Pertur. En medio de la carga policial, Zabala recibió los disparos de un agente de la Guardia Civil que le costaron la vida.

Un reconocimiento sin vía penal

El reconocimiento no reabre un proceso penal ni depura responsabilidades individuales por aquellos hechos, amparados en su día por el marco de la amnistía de 1977. Lo que hace la declaración es certificar oficialmente lo sucedido y situar a Zabala en la categoría de víctima que contempla la ley, con las consecuencias simbólicas y de reparación que ello implica para su familia y su entorno. Es, sobre todo, un acto de memoria.

El marco: la Ley de Memoria Democrática

La Ley 20/2022 de Memoria Democrática, en vigor desde octubre de 2022, reconoce como víctimas a quienes sufrieron violencia o persecución por razones políticas, ideológicas o de conciencia entre el golpe de Estado de 1936 y la entrada en vigor de la Constitución de 1978, como recoge su texto oficial en el BOE. El caso de Zabala, ocurrido en 1976, encaja en ese periodo final de la Transición, cuando todavía se producían episodios de violencia con víctimas mortales.

Una memoria que sigue reclamándose

El expediente ha sido impulsado por el Observatorio Vasco de Derechos Humanos (GEBehatokia) con el consentimiento de la familia, y llega cuando se acerca el 50 aniversario de la muerte. Colectivos memorialistas reclaman además que se desclasifique por completo la documentación oficial sobre lo ocurrido, todavía incompleta. El reconocimiento de Josu Zabala se suma así a una larga lista de casos de la Transición que, décadas después, buscan una reparación que sus protagonistas no llegaron a ver.