La Audiencia Provincial de Málaga ha condenado a 52 años de prisión a un sacerdote, conocido públicamente como "el padre Fran", al que considera autor de una serie de agresiones sexuales a cuatro mujeres de su entorno, cometidas entre 2014 y 2018. Según la sentencia, el condenado sedaba a las víctimas para dejarlas inconscientes, abusaba de ellas y las grababa, aprovechando la relación de confianza que había establecido con ellas en un contexto religioso, según elDiario.es.
Qué ha decidido el tribunal
La Primera Sección de la Audiencia Provincial declara probado que el acusado se ganó la confianza de las víctimas a través de actividades y encuentros vinculados a su labor como religioso y que, una vez logrado ese vínculo, les administraba una sustancia que las dejaba sin capacidad de reacción. El tribunal lo condena por varios delitos de agresión sexual (la mayoría con acceso carnal) y por varios delitos de descubrimiento y revelación de secretos, por las grabaciones que realizó y almacenó. La suma de todas las penas alcanza los 52 años, según Infobae.
Cómo se destapó el caso
El caso salió a la luz cuando se hallaron numerosos archivos (fotografías y vídeos) que el propio acusado había grabado y ordenado, lo que permitió a los investigadores localizar y alertar a las víctimas. Para muchas de ellas, el impacto fue doble: no conservaban ningún recuerdo de lo ocurrido, precisamente por el estado de inconsciencia en el que fueron agredidas. A partir de ahí se activó el procedimiento judicial que ha desembocado en la condena.
Indemnización y responsabilidad del Obispado
Además de la pena de prisión, la sentencia obliga al condenado a indemnizar a las cuatro víctimas por los daños causados, con una cuantía global que supera los 400.000 euros. El fallo señala como responsable civil subsidiario a la Diócesis de Málaga, es decir, que la institución tendría que responder de esas indemnizaciones si el condenado no puede hacerlo.
Una sentencia recurrible
La resolución no es firme: puede ser recurrida ante instancias superiores, por lo que la última palabra sobre la condena aún no está dicha. Con todo, se trata de una de las penas más severas dictadas recientemente en la provincia por delitos de esta naturaleza, en un caso marcado por el abuso de la confianza depositada en el agresor.
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