La Albufera de Valencia ha dado un paso importante en su aspiración a lucir un sello de prestigio internacional. El comité de expertos encargado de evaluar la propuesta ha avalado la candidatura del humedal para ser declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco, según Las Provincias. El respaldo técnico allana el camino, aunque la designación definitiva corresponderá al organismo internacional en una fase posterior.
Qué significa ser Reserva de la Biosfera
Las Reservas de la Biosfera forman parte del programa "Persona y Biosfera" (MaB) de la Unesco, que reconoce territorios donde se busca conciliar la conservación de la naturaleza con la actividad humana y el desarrollo sostenible. No es una figura que "congele" el territorio, sino un marco de gobernanza que implica a administraciones, vecinos, agricultores e investigadores. Para la Albufera supondría un aval de gestión y un reclamo internacional, más que una nueva capa de prohibiciones.
Un humedal de primer orden
La Albufera es el mayor lago de España y el corazón de un parque natural declarado en 1986. A la laguna la rodean extensos arrozales y el cordón dunar de la Devesa, que la separa del mar. Su valor ecológico es enorme, sobre todo para las aves: acoge cientos de especies a lo largo del año y es una parada clave para miles de aves acuáticas migratorias e invernantes.
Ese peso ambiental ya le ha valido varios reconocimientos: es Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), forma parte de la Red Natura 2000 y está incluida en la lista Ramsar de humedales de importancia internacional. El sello de la Unesco vendría a sumarse a ese currículum.
Con la sombra de la dana y del agua
El reconocimiento llega, sin embargo, con los deberes ambientales sin terminar. La Albufera arrastra desde hace años problemas de calidad del agua ligados al saneamiento y a los vertidos, un frente que la dana de octubre de 2024 agravó al arrastrar contaminantes hasta el humedal. A ello se suman la presión urbanística y turística sobre su entorno.
Por eso, colectivos ecologistas han recibido el avance con cautela: celebran el impulso, pero advierten de que una etiqueta internacional solo tiene sentido si se acompaña de medidas reales de mejora del agua y de control de la presión sobre el espacio. El aval de los expertos, en todo caso, sitúa a la Albufera un paso más cerca de un club selecto de espacios naturales y pone el foco, una vez más, sobre uno de los paisajes más singulares del litoral mediterráneo.



