La Policía Nacional, en una investigación desarrollada junto al FBI estadounidense, ha detenido en Palencia a un ciudadano italiano de 34 años presuntamente relacionado con grupos de hacktivistas prorrusos, según Infobae, que recoge un teletipo de EFE. Sobre el arrestado, que rige la presunción de inocencia, pesan indicios de colaboración con redes que han atacado infraestructuras en España y otros países occidentales.
Los cargos
Al detenido se le atribuyen presuntos delitos de pertenencia y colaboración con organización terrorista, enaltecimiento del terrorismo y daños informáticos, según El Debate. La investigación deberá ahora concretar el alcance real de su implicación.
Los grupos investigados
Los agentes vinculan al sospechoso con varias plataformas del hacktivismo prorruso: CyberArmy of Russia Reborn (CARR) y Z-Pentest, además de acciones ligadas a NoName057(16), uno de los grupos más conocidos por reivindicar ciberataques contra instituciones y empresas occidentales con fines de propaganda. Estas redes suelen actuar contra páginas web y servicios de administraciones y sectores estratégicos, con ataques de denegación de servicio y campañas de desinformación.
Cómo se llegó a él
La operación arrancó en agosto de 2025, a partir de información aportada por el FBI sobre la presunta participación del hombre en tareas de apoyo logístico a un hacker ucraniano también relacionado con CARR. Según la investigación, el sospechoso empleaba aplicaciones de mensajería cifrada para comunicarse con otros miembros y coordinar actuaciones.
En el registro de su domicilio en Palencia, los agentes intervinieron diversos equipos informáticos y dispositivos de almacenamiento de criptomonedas, y bloquearon una cartera de criptoactivos en la que, presuntamente, se ingresaban beneficios obtenidos con la venta de información.
Una amenaza en auge
El caso ilustra cómo el hacktivismo prorruso se ha convertido en un frente más de la tensión geopolítica, con grupos que combinan ciberataques, propaganda y captación de colaboradores repartidos por distintos países. La cooperación entre policías de varios Estados, como en esta operación entre España y Estados Unidos, se ha vuelto clave para rastrear unas redes que operan, por definición, sin fronteras.



