La tensión entre Estados Unidos e Irán ha vuelto a estallar. Washington lanzó el 7 de julio una nueva oleada de ataques contra objetivos militares en territorio iraní, en represalia por la agresión a varios buques comerciales en el Estrecho de Ormuz, según NPR. La ofensiva reaviva un conflicto que una frágil tregua había logrado congelar desde abril y ha sacudido de inmediato el mercado del petróleo.

Qué se ha atacado

Los bombardeos, que el mando estadounidense calificó de "ataques potentes", se dirigieron contra instalaciones portuarias, emplazamientos de misiles y drones, sistemas de vigilancia costera y defensa aérea. Según medios estatales iraníes, se escucharon explosiones en las ciudades portuarias de Bandar Abbas y Sirik y en la isla de Qeshm, puntos clave del despliegue militar y comercial de Irán en el Golfo Pérsico, según recoge Al Jazeera.

La operación coincide con el funeral del fallecido líder supremo iraní, un momento especialmente delicado. Desde Teherán se ha condenado la ofensiva como una violación del acuerdo de tregua y se ha advertido de una respuesta "decisiva", lo que eleva el riesgo de una nueva espiral.

El petróleo reacciona al instante

El mercado energético no tardó en moverse. El Brent, la referencia internacional, cerró la jornada con una subida del 3%, hasta 74,16 dólares por barril, y el WTI estadounidense avanzó un 2,8%, hasta 70,44 dólares, según NBC News.

El golpe llegó, sobre todo, cuando Washington anunció que revocaba la autorización que permitía a Irán vender crudo en el mercado internacional. Tras conocerse la decisión, los precios se dispararon en las operaciones posteriores al cierre: el Brent saltó un 5,6% hasta 76,04 dólares y el WTI un 5,4% hasta 72,25 dólares.

Por qué importa el Estrecho de Ormuz

La clave de la inquietud está en la geografía. El Estrecho de Ormuz, el paso que separa Irán de la península arábiga, canaliza alrededor del 20% del petróleo que se comercia en el mundo. Es uno de los grandes "cuellos de botella" energéticos del planeta: cualquier ataque, bloqueo o amenaza en sus aguas se traduce en cuestión de horas en subidas de precio en todo el mundo.

El impacto para España y Europa

Para un país como España, importador neto de energía, estos vaivenes no son abstractos: se notan en la factura de la luz, en el precio de los combustibles y en la inflación. Un encarecimiento sostenido del crudo complica la desinflación en la que Europa lleva meses trabajando y añade incertidumbre a la recuperación.

La gran incógnita es si esta escalada hará descarrilar la tregua o si quedará en un episodio más de un pulso que dura ya meses. Mientras las negociaciones para un acuerdo permanente siguen sin cerrarse, el Estrecho de Ormuz vuelve a recordar hasta qué punto la estabilidad de la economía mundial pende de un hilo muy estrecho.