El encierro de San Fermín es una carrera de apenas unos minutos, pero está sometida a una normativa estricta. La ordenanza municipal del Ayuntamiento de Pamplona regula quién puede correr y cómo, y prevé un régimen de sanciones que, sumando todos los supuestos, va de los 300 a los 60.000 euros, según recopila Newtral.
Tres niveles de infracción
Las sanciones se ordenan por gravedad:
- Leves: multas de hasta 750 euros. Aquí entran conductas como orinar en la vía pública o bañarse en las fuentes, penalizadas con unos 300 euros.
- Graves: de 751 a 1.500 euros.
- Muy graves: de 1.501 a 3.000 euros.
La cifra máxima, los 60.000 euros, se reserva para un supuesto muy concreto: usar patinetes eléctricos, bicicletas o vehículos similares en el recorrido durante el encierro, que se castiga en una franja que arranca en los 6.001 euros.
Lo que puede acabar en multa grave
Buena parte de las conductas de riesgo que se ven cada año se consideran infracciones graves (de 751 a 1.500 euros), como detalla El Español:
- Correr bajo los efectos del alcohol o las drogas.
- Tocar o citar a los toros, agarrarlos por los cuernos o llamar su atención.
- Hacer fotos o vídeos durante la carrera, un clásico que dispara el peligro para el propio corredor y para el resto.
- Correr hacia los animales o situarse de forma indebida en el recorrido.
Por qué existen estas normas
No se trata de recaudar, sino de seguridad. En un espacio angosto, con cientos de personas y toros de más de 500 kilos, un gesto imprudente (pararse a grabar, ir bebido, provocar al animal) pone en riesgo a todos. Por eso los menores de 18 años tienen prohibido participar y el Ayuntamiento despliega cada mañana un dispositivo para vigilar el cumplimiento de las reglas.
Antes de calzarse las zapatillas y ponerse en el recorrido, conviene tenerlo claro: en San Fermín, la temeridad no solo se paga con un susto, también puede salir cara en la cartera.



