Galicia empieza a mirar al cielo con inquietud. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha reconocido que no descarta declarar la prealerta por sequía en algún punto de la demarcación hidrográfica Galicia-Costa, de competencia autonómica, si el tiempo sigue como hasta ahora, según Galiciae.

Calor y cero lluvia

El aviso llega tras varios días de temperaturas muy altas —cercanas a los 40 grados en zonas como Ribas de Sil— y con unas previsiones que, según el propio Rueda, no contemplan precipitaciones a corto plazo. La combinación de calor, evaporación y sequedad del terreno tensiona las reservas de agua justo al arrancar el verano.

Rueda ha insistido en el mensaje central: un uso "racional" y prudente del agua, tanto en los hogares como en las comunidades de vecinos, mientras se confirma si finalmente hay que activar la prealerta.

Qué significa la prealerta

El plan de sequía gallego contempla varios niveles de menor a mayor gravedad —normalidad, prealerta, alerta y emergencia—. La prealerta es un aviso temprano: intensifica el seguimiento de caudales y embalses y activa un llamamiento a la población para moderar el consumo, pero no implica de entrada restricciones obligatorias generalizadas.

De hecho, la comunidad ya vive esa situación en un punto concreto: la Xunta ha activado la prealerta por escasez moderada en el sistema del río Lérez, en Pontevedra, según la propia Xunta. La incógnita ahora es si el nivel se extiende a otras zonas.

Un verano bajo vigilancia

El Ejecutivo autonómico mantiene la vigilancia sobre la evolución meteorológica y de las reservas, y condiciona cualquier nueva declaración a lo que ocurra en los próximos días. Galicia, una comunidad que rara vez se asocia a la falta de agua, afronta así un verano en el que la prudencia con cada gota vuelve a estar sobre la mesa, en línea con la tensión hídrica que la ola de calor está provocando en buena parte del país.