Microsoft ha anunciado el despido de alrededor de 4.800 empleados, en torno al 2 % de su plantilla mundial, en un nuevo recorte que golpea con especial dureza a su división de videojuegos, Xbox, y que afecta también al área de ventas, según CNBC.
Xbox, en el centro del tijeretazo
La unidad de gaming es la más señalada por esta reestructuración. Además de los despidos, Microsoft ha comunicado que desprenderá varios estudios de desarrollo —mediante escisión o venta— dentro de una reorganización profunda del negocio del videojuego. La compañía sostiene, no obstante, que no cancelará los juegos que ya están en desarrollo.
No es el primer recorte del año: la tecnológica encadena varias oleadas de despidos en 2026, en una tendencia que se repite en buena parte de las grandes tecnológicas.
La factura de la apuesta por la IA
El trasfondo es la inteligencia artificial. Microsoft está destinando cantidades récord a infraestructura de IA —centros de datos, chips, capacidad de cómputo— para no quedarse atrás en la carrera de la IA generativa. Ese enorme gasto de capital convive con la presión de los inversores por mantener la rentabilidad, y las empresas del sector están respondiendo con la misma receta: recortar plantilla en las áreas más maduras para financiar la apuesta tecnológica.
Es la paradoja del momento: compañías que ganan dinero y baten récords en Bolsa despiden a miles de trabajadores no por una crisis, sino para reorientar recursos hacia lo que consideran el futuro.
Una ola que no cesa
El caso de Microsoft se suma a una larga lista de recortes en el sector tecnológico a lo largo de 2026. Aunque las divisiones de nube y servicios profesionales siguen creciendo, otras áreas más tradicionales pierden peso, y las plantillas lo pagan. El anuncio confirma que la reconfiguración del mapa laboral tecnológico —menos empleo en unos frentes, inversión masiva en IA en otros— está lejos de haber terminado.



