Un gran incendio forestal en el sur de Francia mantiene en vilo al departamento de Pyrénées-Orientales, cerca de Perpiñán, donde las llamas han arrasado alrededor de 4.600 hectáreas y han obligado a evacuar a unas 10.000 personas de varias localidades, según Infobae.

Un fuego alimentado por el calor y el viento

El incendio avanza en un contexto especialmente propicio para la catástrofe: temperaturas extremas, sequedad del monte y fuertes rachas de viento que empujan el frente y complican las labores de extinción. El departamento se encuentra en alerta máxima por riesgo de incendios, como buena parte de la costa mediterránea francesa.

Para combatir las llamas se ha desplegado un amplio dispositivo, con cientos de bomberos y medios aéreos —aviones cisterna tipo Canadair y helicópteros— que descargan agua sobre una zona de difícil acceso. Las autoridades francesas han advertido de que este verano se adentran en una temporada de incendios adelantada y complicada.

Impacto en el Tour de Francia

El siniestro ha tenido efectos incluso en la mayor cita deportiva del país. El fuego ha obligado a modificar el dispositivo del Tour de Francia a su paso por la región, con restricciones para el público en la zona afectada, de modo que los servicios de emergencia pudieran concentrar sus esfuerzos en contener el avance de las llamas, según France 24.

El sur de Europa, en tensión

Francia no está sola. La combinación de ola de calor y sequía ha convertido los montes del sur del continente en un polvorín, con incendios activos también en España, Portugal y Grecia en las últimas semanas. Las causas concretas del fuego de los Pirineos Orientales están aún por determinar, mientras los equipos de emergencia siguen trabajando sobre el terreno para dar por controlado un incendio que, de momento, sigue abierto.