Charles Leclerc volvió a lo más alto. El piloto de Ferrari se impuso este domingo en el Gran Premio de Gran Bretaña, en Silverstone, para lograr su primera victoria en el circuito británico y poner fin a una sequía de más de 600 días sin ganar, según ESPN.
Un podio sin españoles
El monegasco lideró buena parte de la prueba y cruzó la meta por delante de George Russell (Mercedes), segundo, y de Lewis Hamilton, tercero, que completó el podio. Lando Norris (McLaren) terminó cuarto. Ni Fernando Alonso ni Carlos Sainz lograron colarse entre los tres primeros en una carrera dominada por Ferrari y Mercedes.
El accidente de Verstappen y el coche de seguridad
La carrera se decantó en su tramo final. Cuando rodaba tercero, Max Verstappen se salió de la pista en la curva de Stowe, en la vuelta 48 de 52, un incidente que obligó a sacar el coche de seguridad y que congeló las posiciones hasta bandera a cuadros.
Antes, otro golpe de efecto: Kimi Antonelli, que había brillado durante el fin de semana, sufrió un problema en la suspensión cuando marchaba segundo. El joven de Mercedes terminó noveno y, tras una sanción de cinco segundos por exceder los límites de pista, cayó hasta la decimosexta plaza, quedándose sin puntos.
Ferrari respira
Para la Scuderia, el triunfo supone un balón de oxígeno y la confirmación de un coche competitivo. Leclerc, que llevaba demasiado tiempo persiguiendo esta alegría, se reivindica en uno de los templos del automovilismo y mete de nuevo a Ferrari en la conversación de la pelea por el campeonato. La temporada, con todo, sigue muy abierta.



