El Govern de Salvador Illa ha empezado a preparar el terreno para recuperar los peajes en las autopistas catalanas, casi cinco años después de que dejaran de cobrarse. El secretario de Movilidad e Infraestructuras de la Generalitat, Manel Nadal, ha situado el horizonte de la medida en "dos o tres años", siempre que exista consenso político, según Crónica Global.

Del fin del peaje a la marcha atrás

Las autopistas AP-7 y AP-2, que enlazan Cataluña con el resto del Mediterráneo y con el corredor hacia Madrid, quedaron liberadas de peaje en septiembre de 2021, al caducar las concesiones. Aquella gratuidad, celebrada entonces, ha tenido según la Generalitat un reverso: un fuerte aumento del tráfico y, sobre todo, un trasvase masivo de camiones a estas vías.

Los datos que maneja el Govern reflejan ese cambio. Desde la supresión del peaje, el tráfico ha crecido en torno a un 45 % en la AP-2 y un 47 % en la AP-7, pero el salto más llamativo es el de los vehículos pesados: un 124 % más de camiones en la AP-2 y un 74 % más en la AP-7. El resultado, argumentan, es más congestión, un deterioro más rápido del firme y problemas de seguridad. "Cuando había peajes, los camiones se repartían mejor", resumió Nadal.

Qué modelo y qué vías

La propuesta no se limita a la AP-7 y la AP-2. El plan contempla un sistema de pago por uso extensible a otras vías de alta capacidad, como la C-16, la C-14, la C-12 o el Eix Transversal, según Catalunya Press.

Sobre el "cómo", el debate está abierto entre dos fórmulas: una euroviñeta, un abono de tarifa plana por un periodo, o un sistema de arcos que identifica la matrícula al entrar y salir de cada tramo y factura de forma automática en función del recorrido y el tipo de vehículo. Los ingresos, plantea el Govern, se destinarían al mantenimiento de las carreteras y a reforzar el transporte público.

Un obstáculo de fondo: la titularidad estatal

El principal escollo no es técnico, sino competencial: buena parte de estas autopistas son de titularidad estatal, de modo que cualquier sistema de cobro requeriría el visto bueno del Ministerio de Transportes. Y ahí el asunto se complica: reinstaurar peajes solo en Cataluña abriría de inmediato el debate en otras comunidades, que reclamarían un trato equivalente. La negociación, por tanto, se anticipa larga y con la vista puesta tanto en Barcelona como en Madrid.