Las gasolineras 'low cost' —automáticas, desatendidas y con precios más baratos— se han hecho un hueco a toda velocidad en Euskadi, donde su número se ha duplicado en los últimos tres años. El territorio se suma así a una tendencia que recorre toda España y que ha transformado el mapa de los surtidores.

Un fenómeno de alcance nacional

El empuje vasco no es una anomalía, sino el reflejo local de un cambio de fondo. España cerró 2024 con un récord de 12.631 gasolineras, frente a las 12.346 de un año antes, según Demócrata. Y ese crecimiento se debe casi por completo a las estaciones independientes y de bajo coste.

Los números lo dejan claro: los operadores independientes han pasado de 3.013 puntos de venta en 2014 a 5.736 en 2024, un salto del 90 % en una década, según El Periódico de la Energía. Ya controlan en torno al 47 % del mercado, casi a la par de las marcas tradicionales, que rondan el 48 %. Repsol sigue siendo el mayor operador, con 3.226 estaciones, pero las grandes enseñas pierden peso año tras año.

Por qué son más baratas

La ventaja de estas estaciones está en el precio, con diferencias que pueden alcanzar entre 15 y 25 céntimos por litro respecto a las marcas clásicas. La clave no es la calidad del carburante —el combustible base que llega a los depósitos es esencialmente el mismo—, sino el modelo de negocio: sin personal en pista, sin tienda ni servicios añadidos, los costes operativos se reducen y ese ahorro se traslada al surtidor.

El reverso: empleo y servicio

El fenómeno no está exento de debate. Las estaciones sin personal reabren la discusión sobre la pérdida de empleo en el sector, la seguridad de quien reposta solo y la accesibilidad para personas con movilidad reducida, que en una estación desatendida no siempre encuentran quien les ayude. Organismos consultivos han pedido abordar la regulación de estas gasolineras con calma, midiendo tanto sus beneficios para el bolsillo como sus efectos sobre el trabajo y el servicio.

Mientras ese debate avanza, el conductor vasco —como el del resto del país— sigue votando con el depósito: cada vez son más los que, al menos de vez en cuando, se desvían a una 'low cost' para ahorrarse unos euros en cada lleno.