Historia para los Faraones
Egipto ha logrado algo inédito en su historia: clasificarse para los octavos de final de un Mundial. Lo consiguió este 3 de julio al eliminar a Australia en la tanda de penaltis, tras un 1-1 que no se movió en la prórroga, según relató Al Jazeera. Desde los once metros, los africanos fueron infalibles y ganaron 4-2.
El partido y la tanda
Egipto se adelantó pronto: Emam Ashour cabeceó el 1-0 en el minuto 13. Australia, sin embargo, empató en la segunda mitad con un gol en propia puerta del defensa egipcio Mohamed Hany, y el encuentro se fue a la prórroga y, sin más goles, a los penaltis. Allí, el técnico australiano movió ficha y cambió de portero —dio entrada al veterano Mathew Ryan— buscando frenar a los lanzadores rivales, como detalló Sky Sports. No funcionó: Harry Souttar falló el primer lanzamiento australiano y Egipto no perdonó.
La firma de Salah
El capitán, Mohamed Salah, puso el sello de estrella con una Panenka —ese lanzamiento suave y picado por el centro— que desarmó al guardameta. Y el defensa Hossam Abdelmaguid transformó el penalti definitivo que desató la celebración egipcia. El astro del Liverpool, cuya presencia había estado en duda por unas molestias físicas, volvió a ser decisivo para llevar a su selección a un terreno que nunca había pisado.
Y ahora, ¿Argentina?
En octavos, Egipto espera al ganador del cruce entre Argentina —la vigente campeona del mundo, con Lionel Messi— y la debutante Cabo Verde. Un más que probable duelo ante la albiceleste sería la prueba de fuego para unos Faraones que, contra pronóstico, han demostrado carácter y sangre fría cuando más importaba. Su viaje en el Mundial, dicen en El Cairo, no ha hecho más que empezar.



