El último comercio que resiste
En muchos pueblos pequeños de la España despoblada, cuando van cerrando las tiendas y desaparecen los bares, queda un único local que lo salva todo. Ese sitio es, a la vez, bar, tienda de alimentación, a menudo estanco y punto de recogida de paquetería, y casi siempre el lugar donde los vecinos se ven. Es el multiservicio rural, una fórmula nacida hace más de dos décadas para evitar que los pueblos más pequeños se queden sin servicios básicos ni vida social, como ilustran experiencias en Teruel.
Difícil de sostener sin ayuda
La cuenta rara vez sale sola. Un bar o una tienda en una localidad de cien o doscientos habitantes no reúne clientela suficiente para ser rentable, de modo que muchos multiservicios dependen del apoyo público: diputaciones y comunidades autónomas han creado líneas de ayuda para mantenerlos abiertos, conscientes de que sin esa red el comercio desaparecería de los territorios más despoblados. El modelo, muy arraigado en Aragón, se replica ya en otras provincias: en Andalucía, por ejemplo, cerca de una treintena de municipios de Granada han solicitado abrir establecimientos de este tipo, según recogió la prensa.
Mucho más que un café
Más allá de vender leche o servir un café, el multiservicio cumple una función social difícil de medir. Para los mayores —a menudo mayoría en estos pueblos— es el principal punto de encuentro: allí donde han desaparecido el cine, la tienda o el mercado, el bar sigue siendo el espacio de convivencia que rompe el aislamiento. En localidades cada vez más envejecidas, tener cerca un lugar donde comprar lo del día, recoger un paquete o charlar con un vecino no es un lujo, sino una necesidad.
Un ancla frente al abandono
Lo que empezó casi como un experimento se ha convertido en una de las pocas herramientas capaces de ofrecer servicios básicos con cierta viabilidad en pueblos diminutos. No resuelve la despoblación —nada lo hace por sí solo—, pero funciona como ancla: mantiene los servicios mínimos y, sobre todo, la sensación de comunidad en lugares donde todo parece empujar hacia el vacío. Cada multiservicio que abre es, en el fondo, un pueblo que se resiste a apagarse.



