La Galicia menos transitada
Frente a las populares Rías Baixas, el norte de Galicia guarda una costa más agreste y menos concurrida: las Rías Altas. Esta ruta las recorre de oeste a este, desde la medieval Betanzos hasta Ribadeo, ya en la frontera con Asturias. Un itinerario de mar bravo, aldeas de piedra y mesa generosa.
Arranque medieval: Betanzos y Pontedeume
Betanzos, la "ciudad de los caballeros" entre los ríos Mendo y Mandeo, conserva uno de los cascos históricos medievales mejor preservados de Galicia, con iglesias góticas como San Francisco o Santa María do Azougue. A pocos kilómetros, Pontedeume mantiene su casco antiguo junto al torreón de los Andrade y da acceso al Parque Natural das Fragas do Eume, uno de los mejores bosques atlánticos de ribera de Europa.
Ferrol, Cedeira y los grandes acantilados
Ferrol aporta un patrimonio naval singular, con su Arsenal ilustrado y el barrio de la Magdalena. Más al norte, Cedeira es villa marinera famosa por sus percebes. Y llega el momento más espectacular: los acantilados de Vixía Herbeira, en la Serra da Capelada, considerados de los más altos de la Europa continental —en torno a los 600 metros, según las fuentes—, como recoge la ficha del paraje. Viento, caballos salvajes y mar batiendo abajo componen un paisaje casi irreal. Encajado en la roca aparece San Andrés de Teixido, segundo centro de peregrinación de Galicia tras Santiago, célebre por el dicho de que "va de muerto quien no fue de vivo".
Ortigueira y el final en Ribadeo
Ortigueira abre un amplio estuario y, cada julio, acoge su conocido Festival do Mundo Celta. Cerca, el Cabo Ortegal exhibe algunas de las rocas más antiguas de la Tierra. El trayecto termina en Lugo, en Ribadeo, ante la joya del norte: la Praia das Catedrais, cuyos arcos de roca tallados por el Cantábrico evocan una nave gótica.
Consejos prácticos
Un apunte imprescindible: la Praia das Catedrais solo se ve con marea baja —conviene mirar las tablas— y, de julio a septiembre y en Semana Santa, exige reserva previa gratuita en el portal oficial de la Xunta (ascatedrais.xunta.es); el acceso es gratis, así que desconfía de webs que cobran por "gestionar entradas", según recuerda el turismo local. La mejor época para la ruta va de mayo a octubre, con septiembre como opción de menos gentío; conviene llevar chubasquero aunque sea verano. Y en la mesa, pulpo, percebes, mejillón y centolla, regados con un buen albariño. Una Galicia de niebla, acantilado y marisco que compensa cada kilómetro.



