Un fuego que sigue sin control
El incendio forestal declarado la mañana del 3 de julio en La Bisbal d'Empordà (Girona) continúa sin control y ha quemado ya en torno a 1.200 hectáreas, empujado por el fuerte viento de tramontana en plena ola de calor. Las llamas han entrado en el macizo de les Gavarres y mantienen confinada a la población de una decena de municipios del Baix Empordà —una cifra que las autoridades sitúan en torno a las 45.000 personas, aunque puede variar—, según las últimas informaciones. Varias carreteras siguen cortadas.
Una detención por el origen del fuego
Los Mossos d'Esquadra han detenido a un hombre por su presunta relación con el inicio del incendio. Las primeras investigaciones de los Agents Rurals apuntan a que el fuego pudo originarse por el uso de una radial —una herramienta que produce chispas— en unos trabajos junto a la carretera GI-660, en una jornada en la que estaba activado el nivel máximo del plan de prevención de incendios, que prohíbe precisamente ese tipo de tareas. El detenido está amparado por la presunción de inocencia mientras avanza la investigación.
La UME entra en escena
Ante la magnitud del siniestro y el riesgo de que coincidan varios grandes incendios este verano, la Generalitat pidió la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Su cuarto batallón se ha desplegado en la zona con unos 200 militares y en torno a 60 vehículos para apoyar a los Bombers de la Generalitat, que trabajan con decenas de dotaciones terrestres y medios aéreos. Los servicios de emergencia han descrito el fuego como especialmente virulento, con un comportamiento muy rápido que dificulta su control.
Un verano de alto riesgo
El incendio de Girona se enmarca en un verano crítico para los grandes fuegos en España: la sequedad extrema de la vegetación, las temperaturas muy altas y el viento crean el escenario perfecto para que un descuido se convierta en catástrofe. Las autoridades insisten en la prudencia —evitar cualquier actividad que pueda provocar chispas y seguir las indicaciones de confinamiento— y piden no acercarse a la zona para no entorpecer las tareas de extinción, que se prevén complicadas en las próximas horas.



