Cuando Madrid capital se convierte en una sartén, el norte de la comunidad ofrece una válvula de escape a menos de una hora en coche. La Sierra Norte de Madrid es una comarca de montaña, pueblos de piedra y agua abundante que permite cambiar el asfalto por la sombra sin salir de la región.
El Atazar, el 'mar de Madrid'
El gran reclamo veraniego es el embalse de El Atazar, el mayor de la Comunidad de Madrid, al que se conoce popularmente como el "mar de Madrid". Sus aguas admiten actividades sin motor —piragüismo, vela, paddle surf—, y su entorno está salpicado de pequeños municipios, como El Berrueco, Cervera de Buitrago o Patones, que sirven de puerta de entrada.
Rodeando la lámina de agua discurre la Senda del Genaro (GR-300), una ruta señalizada que permite recorrer el embalse a pie y disfrutar de miradores sobre el agua. Es uno de los itinerarios más populares para quien quiere caminar sin alejarse demasiado de casa.
Pueblos negros y un hayedo con historia
La comarca guarda algunas joyas. Patones de Arriba, con su característica arquitectura de pizarra, y Montejo de la Sierra figuran entre los pueblos más visitados. En el término de Montejo se encuentra el hayedo de Montejo, uno de los bosques de hayas más meridionales de Europa, incluido en 2017 en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco dentro de los hayedos primarios del continente. La visita a este bosque está regulada para protegerlo, así que conviene reservar con antelación.
Cerca, en la comarca, la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón (declarada por la Unesco) protege un mosaico de bosques, dehesas y pueblos que resume el valor natural de la zona.
Dormir entre árboles
Para quedarse a dormir, la Sierra Norte ha diversificado su oferta más allá del camping clásico. Junto a las parcelas de tienda o autocaravana han proliferado bungalows, cabañas de madera y propuestas de glamping, incluidas las llamativas casas en los árboles, elevadas sobre el suelo y pensadas como experiencia. Muchos de estos alojamientos añaden actividades al aire libre, ideales para ir en familia.
La propuesta se completa con la gastronomía local —carnes, quesos, embutidos— y con un cielo limpio que en varios municipios ha impulsado el astroturismo, aprovechando la escasa contaminación lumínica. Verano a otro ritmo, y a un paso de la Gran Vía.



