El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha abierto un nuevo frente en el debate laboral al proponer recortar el sueldo y las prestaciones de los trabajadores que están de baja por incapacidad temporal. Lo hizo este martes en Bilbao, ante el Círculo de Empresarios Vascos, en un acto cerrado a la prensa cuyo vídeo distribuyó después su partido, según elDiario.es.

"Un cáncer que no podemos pagar"

Feijóo enmarcó el aumento del absentismo laboral como un problema de primer orden para la economía y llegó a describirlo como "un cáncer que no podemos pagar". El líder de la oposición defendió actuar sobre esta cuestión "con o sin acuerdo" con los sindicatos: "con o sin acuerdo, pues qué le vamos a hacer", afirmó, dejando claro que aplicaría la reforma si llega al Gobierno.

Para sostener su argumento, aportó cifras: un coste de en torno a 30.000 millones de euros anuales y un salto de las 450.000 ausencias diarias de 2018 a 1,16 millones en 2025. Su tesis de fondo es que un trabajador de baja no debería percibir exactamente lo mismo que estando en activo.

El Gobierno y los sindicatos, en contra

La respuesta del ala izquierda del Ejecutivo fue inmediata. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, replicó que "estar enfermo no es una elección" y defendió que "una trabajadora que va a cuidar a su padre hospitalizado no es absentismo, es conciliación", según Público. Díaz acusó a Feijóo de querer dejar desprotegidos a los trabajadores "cuando más vulnerables son".

Los sindicatos también rechazaron el planteamiento. Su crítica principal es doble: que meter en el mismo saco las bajas médicas, los permisos y las licencias distorsiona el debate, y que el aumento de las bajas responde en buena parte a causas estructurales (deterioro de las condiciones de trabajo, riesgos psicosociales, envejecimiento de las plantillas y las propias listas de espera de la sanidad) y no a un supuesto abuso generalizado.

Un debate que se repite

La discusión sobre el absentismo y la incapacidad temporal es recurrente en España y enfrenta dos lecturas del mismo dato. Para la patronal y el PP, el encarecimiento del sistema exige medidas de control. Para el Gobierno y los sindicatos, poner el foco en el bolsillo del trabajador enfermo confunde el síntoma con la causa. El choque de este martes, con la palabra "cáncer" de por medio, garantiza que el asunto seguirá muy presente en la pelea política de las próximas semanas.