Es, quizá, el símbolo más conocido del urbanismo desbocado en la costa española. El hotel de El Algarrobico, esa mole de hormigón plantada junto a una de las playas más bellas de Almería, está más cerca que nunca de desaparecer: el pleno del Ayuntamiento de Carboneras ha aprobado anular la licencia de obras que en su día permitió construirlo, según elDiario.es.

Un paso forzado por los tribunales

La decisión no ha sido voluntaria. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) dictó el 24 de junio un auto que ordenaba al consistorio volver a votar y le advertía de ejecución subsidiaria, multas y posibles responsabilidades penales si seguía sin cumplir una sentencia firme desde diciembre de 2022. Ante esa presión, el pleno aprobó la anulación con ocho votos a favor de los trece concejales, gracias al cambio de postura de dos ediles socialistas respecto a una votación anterior.

23 años de un edificio que nunca abrió

La licencia se concedió el 13 de enero de 2003 y permitió a la promotora Azata del Sol levantar el hotel en la playa de El Algarrobico, dentro del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, reserva de la biosfera y uno de los espacios protegidos más valiosos del litoral mediterráneo. Las obras se paralizaron en 2006, con el edificio ya prácticamente terminado por fuera, tras las denuncias de ecologistas como Greenpeace y una cascada de sentencias que declararon la ilegalidad de la construcción en suelo protegido. Desde entonces, el esqueleto de hormigón lleva casi dos décadas afeando el paisaje sin haber llegado nunca a abrir sus puertas.

Quién paga: el nudo pendiente

Anular la licencia no equivale, por sí solo, al derribo. Queda por resolver el asunto más espinoso: quién asume el coste de la demolición y la eventual indemnización a la promotora. Los tribunales han rechazado de forma reiterada que Azata tenga derecho a ser compensada, al entender que construyó a sabiendas de que lo hacía en una zona donde estaba prohibido. El importe exacto tanto del derribo como de una posible indemnización todavía deberá concretarse.

Un final que aún se hará esperar

El propio alcalde ha reconocido que "el camino que queda es largo" y ha pedido la implicación de la Junta de Andalucía y del Gobierno central para financiar y ejecutar la demolición. Aun así, la anulación de la licencia representa un punto de inflexión en una de las batallas ambientales y jurídicas más largas de España. Tras 23 años de recursos, sentencias y bloqueos, El Algarrobico afronta por fin su cuenta atrás, aunque la piqueta todavía tarde en llegar.