El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una de sus amenazas más duras contra un socio europeo: asegura que ha ordenado a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, cortar "completamente" el comercio con España. Lo dijo junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, antes de la cumbre de la Alianza en Ankara, según recoge Infobae.
"Aliado terrible" y "causa perdida"
En sus declaraciones, Trump cargó contra España con un lenguaje inusualmente agresivo entre aliados. La describió como "un aliado terrible" dentro de la OTAN, aseguró que "España es una causa perdida" y afirmó que "ya no queremos hacer negocios" con el país. Su enfado, según explicó, responde a que el Gobierno español se niega a elevar su gasto en defensa al ritmo que exige Washington, y en concreto a que rechace el objetivo del 5% del PIB que la Alianza fijó para 2035, quedándose en el entorno del 2%.
Un aviso con truco: la competencia es de la UE
Más allá del tono, la amenaza choca con un obstáculo de fondo: Estados Unidos no puede cortar el comercio solo con España de manera bilateral. La política comercial es una competencia de la Unión Europea, que negocia en bloque los aranceles y acuerdos con terceros países; ningún Estado miembro comercia con EEUU "por su cuenta". Cualquier medida real afectaría al conjunto de la UE y tendría que canalizarse por esa vía. Además, no es la primera vez: Trump ya lanzó una advertencia similar en marzo sin consecuencias prácticas.
La respuesta del Gobierno
El Ejecutivo español encajó las palabras con aparente "tranquilidad". El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, defendió que "España es un país que cumple su palabra" y deseó que "todos los aliados de la OTAN cumplieran como España", recordando que el país ha alcanzado el 2% del PIB en capacidades de defensa mientras otros socios ni siquiera llegan a ese umbral. Desde Moncloa se subrayó, además, que la relación comercial se mantiene con toda la UE y a través de las empresas, no como un trato de tú a tú entre gobiernos.
Ruido en los mercados
Las palabras de Trump no cayeron en saco roto en las bolsas: el Ibex 35 acusó la incertidumbre, en una jornada ya tensionada por la escalada en Oriente Próximo y la subida del petróleo. La combinación de amenazas arancelarias y tensión geopolítica volvió a poner nerviosos a los inversores.
Un pulso que va para largo
El episodio es un capítulo más del choque entre Washington y varios aliados europeos por el reparto de la factura de la defensa, con España en el punto de mira por su negativa a asumir el objetivo del 5%. Que la amenaza se materialice o quede, como la de marzo, en un exabrupto, dependerá de una relación transatlántica cada vez más tensa. Por ahora, el Gobierno confía en que el ruido no se traduzca en hechos y remite cualquier decisión comercial al terreno europeo.



