El autor de El Señor de los Anillos dejó, además de la Tierra Media, una obra menos conocida pero enorme: la de un filólogo riguroso que pasó décadas estudiando la lengua inglesa en sus capas más antiguas. Un nuevo hallazgo lo recuerda. En la Biblioteca Bodleian de Oxford acaba de aparecer una traducción inédita de J.R.R. Tolkien que llevaba décadas archivada y olvidada, según elDiario.es.

Un descubrimiento con firma vasca

El responsable del hallazgo es Andoni Cossio, profesor de Filología Inglesa de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y visiting fellow en el St Catherine's College de Oxford. Cossio dio con el documento mientras investigaba para un capítulo del Oxford Handbook of J.R.R. Tolkien, sin buscar en concreto ese material, según ha confirmado el propio St Catherine's College. Entre papeles relativos a textos medievales encontró diez páginas mecanografiadas, salpicadas de correcciones manuscritas del propio Tolkien.

Qué es "Soul's Ward"

El texto es una traducción al inglés moderno de Sawles Warde ("La custodia del alma"), una homilía alegórica del siglo XIII escrita en inglés medio. Pertenece al llamado Katherine Group, un grupo de textos devotos medievales redactados en el dialecto de las West Midlands que Tolkien conocía a la perfección: fue, de hecho, uno de los grandes especialistas mundiales en esa variedad lingüística. La obra plantea, en clave alegórica, el alma como guardiana del cuerpo frente a los vicios y las tentaciones.

La traducción no es un simple ejercicio mecánico. Las correcciones muestran a un Tolkien buscando el equilibrio entre la fidelidad al original medieval y la legibilidad en inglés contemporáneo, el mismo tipo de trabajo minucioso con las palabras que impregna toda su obra.

Por qué importa

La edición crítica de Soul's Ward la firman Cossio y Nelson Goering, de la Universidad de Oslo, y se ha publicado en la revista académica The Review of English Studies (Oxford University Press), en acceso abierto. Su valor no está en revolucionar la lectura de las novelas de Tolkien, sino en iluminar su faceta de estudioso: el catedrático de Oxford que veía en los textos antiguos la memoria viva de una cultura, y del que su labor de novelista fue, en buena medida, una prolongación. Para los aficionados y para la filología, es una pieza más que encaja en el retrato del Tolkien erudito. Y lleva, además, sello español.