Pocas obras del teatro español reciente han tenido un viaje internacional tan largo. El chico de la última fila, la pieza que el dramaturgo Juan Mayorga estrenó en 2006, acaba de llegar a Netflix convertida en una miniserie surcoreana, según 20minutos. Del escenario a la plataforma global, pasando por el cine francés, la historia ha demostrado que no necesita traducción para funcionar en cualquier cultura.
La adaptación coreana
La miniserie, estrenada en Netflix el 26 de junio de 2026, consta de seis episodios y está dirigida por Kim Kyu-tae, con guion de Jang Myung-woo. La encabeza Choi Min-sik, actor de fama mundial por Oldboy, que da vida a un profesor de literatura frustrado, un escritor sin obra que descubre el enorme talento de uno de sus alumnos, un joven reservado que se sienta en la última fila del aula. Lo que empieza como una relación de mentor y discípulo deriva en una peligrosa obsesión que arrastra a ambos.
Del aula española al cine de Ozon
Antes de Seúl, la historia ya había cruzado fronteras. En 2012, el cineasta francés François Ozon la llevó al cine con Dans la maison (En la casa), película con guion basado en la obra de Mayorga que ganó la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián de aquel año. Ozon trasladó la acción a un instituto francés, pero conservó el corazón del relato: esa frontera difusa entre la guía y la manipulación, entre mirar la vida ajena y convertirla en material literario.
Quién es Juan Mayorga
Juan Mayorga (Madrid, 1965) es uno de los dramaturgos españoles más reconocidos y representados dentro y fuera de España. Premio Nacional de Teatro en 2007, es además miembro de la Real Academia Española desde 2018. Su teatro, de gran densidad intelectual, gira una y otra vez en torno a la memoria, el poder de la palabra y la mirada del que observa, temas que en El chico de la última fila se condensan en la relación entre el maestro y el alumno.
Por qué importa este viaje
Que una obra española de hace veinte años inspire hoy una producción surcoreana dice mucho de su universalidad. La miniserie no es una copia calcada, sino una relectura: el contexto coreano, con su feroz presión académica y su culto al talento joven, aporta capas nuevas a un texto que hablaba de ambición, fracaso y del riesgo de confundir la vida con la ficción. De Fuenlabrada a Seúl, la última fila de aquel aula sigue diciendo cosas que cualquiera, en cualquier idioma, entiende.



