En un deporte que suele asociarse a los egos y a los premios millonarios, de vez en cuando aparece un gesto que recuerda que también hay compañerismo. Lo protagonizó Álvaro Quirós, uno de los golfistas españoles con más victorias en el circuito europeo, cuando decidió cambiar los palos por la bolsa para hacer de caddie de José María Olazábal en el Staysure Marbella Legends, según relató el propio Quirós en su diario para TEN Golf.
Una leyenda dentro de la cuerda
El torneo, del circuito Legends Tour (para golfistas de más de 50 años), se disputó en el Aloha Golf Club de Marbella. Olazábal, dos veces campeón del Masters de Augusta (1994 y 1999) y recordado capitán de Europa en la histórica Ryder Cup de Medinah en 2012, competía en plena recuperación de una operación. Necesitaba a alguien de confianza a su lado, y ahí apareció Quirós, que se ofreció a llevarle la bolsa y a acompañarle en cada golpe.
De rivales a compañeros de fatigas
No es habitual ver a un jugador de primer nivel ejerciendo de caddie de otro. El papel exige leer el campo, calcular distancias, sostener el ánimo y conocer bien al jugador. Quirós, con años de profesión a sus espaldas, tenía sobrada complicidad con Olazábal para asumir esa tarea. En su relato de la experiencia, el gaditano describió con admiración algunos golpes del veterano vasco, como un hierro ejecutado desde una posición muy comprometida bajo los árboles, de esos que solo firman los grandes.
El golf como se debería jugar
Más allá del resultado, la imagen de dos generaciones del golf español compartiendo un mismo carro de palos dejó una estampa que trascendió lo deportivo. Olazábal, institución viva del golf europeo; Quirós, uno de los pegadores más potentes que ha dado España. Juntos, dieron una pequeña lección de lo que significa el respeto entre colegas: arrimar el hombro cuando un compañero lo necesita, aunque sea cargando con sus palos bajo el sol de Marbella.



