Un incendio forestal declarado la tarde del jueves en el término de Los Gallardos, en la comarca almeriense del Levante, se ha convertido en una tragedia: al menos doce personas han perdido la vida, según la última actualización de las autoridades tras localizarse más cuerpos en la zona afectada por el fuego, como informó La Voz de Almería. La cifra, que a lo largo de la noche ascendió desde las primeras seis víctimas, la sitúa entre los episodios más graves de la campaña de incendios en Andalucía.
Una cifra que se agravó durante la noche
Los primeros avisos hablaban de seis fallecidos, pero el balance empeoró al hallarse más cuerpos en el entorno del siniestro. Según las informaciones difundidas, varias de las víctimas fueron localizadas en una zona próxima al municipio vecino de Bédar, algunas en el interior de vehículos, lo que apunta a que podrían haber quedado atrapadas cuando intentaban ponerse a salvo. Se trata de datos aún provisionales, en el marco de una investigación en curso, por lo que las cifras y las circunstancias pueden variar en las próximas horas.
Un fuego avivado por la ola de calor
El incendio se originó en la tarde del jueves y se propagó con rapidez, impulsado por el viento y por las condiciones extremas de la ola de calor que atraviesa Andalucía, con temperaturas muy altas y baja humedad que multiplican el riesgo. El Gobierno andaluz elevó su Plan Infoca de lucha contra incendios a fase de emergencia (situación operativa 2), lo que permitió movilizar un amplio dispositivo.
Un gran despliegue de emergencia
En las tareas de extinción trabajaron más de un centenar de efectivos por tierra, apoyados por medios aéreos (aviones y helicópteros) y camiones autobomba, con la Unidad Militar de Emergencias (UME) también activada. Las autoridades ordenaron evacuaciones preventivas de varios núcleos de población de la zona y cortaron vías de comunicación, entre ellas la N-340a y un tramo de la autovía A-7. Decenas de vecinos desalojados fueron realojados en un centro habilitado al efecto.
Consternación institucional
La Junta de Andalucía trasladó sus condolencias a las familias de las víctimas y siguió la evolución del fuego desde el centro de coordinación de emergencias. La magnitud de la tragedia (una de las peores por incendio forestal en la comunidad en los últimos años) reabre, un verano más, la preocupación por la virulencia de los fuegos en episodios de calor extremo y por la seguridad de la población en las zonas de interfaz entre el monte y las viviendas. La cifra de víctimas y las causas del incendio siguen bajo investigación.



