Es una de esas "verdades" que se repiten en excursiones y campamentos: cuidado con las crías de serpiente de cascabel, que son más peligrosas que las adultas porque "todavía no saben controlar el veneno" y lo sueltan todo de golpe. Suena convincente, pero es falso. Un estudio de investigadores de la Universidad de Loma Linda, difundido por ScienceDaily, ha desmontado el mito con datos.
De dónde salió la idea
Los autores, William K. Hayes y M. Cale Morris, rastrearon el origen de la creencia hasta finales de los años 60. Curiosamente, antes de esa época la información que circulaba sobre las serpientes de cascabel era en su mayoría correcta. El problema, según su análisis, estuvo en las fuentes: mientras las noticias sobre ciencia solían citar a expertos, muchos reportajes locales sobre mordeduras se apoyaban en testimonios de servicios de emergencia que, sin mala intención, repetían un dato erróneo. A base de repetirse en los medios durante décadas, el mito arraigó, como recoge la Universidad de Loma Linda.
Lo que dice de verdad la evidencia
El estudio deja tres conclusiones claras:
- Las crías sí controlan su veneno. Igual que los adultos, regulan la cantidad que inyectan en cada mordedura. No es un chorro automático e incontrolable.
- Los adultos tienen (e inyectan) mucho más veneno. Sus glándulas venenosas son bastante mayores, de modo que una mordedura de un ejemplar adulto suele suponer una dosis muy superior a la de una cría.
- Por eso las mordeduras de adultos tienden a ser más graves, no las de las crías.
Es decir, justo lo contrario de lo que dice la leyenda.
Un mito con consecuencias
No es una creencia inofensiva. Según las encuestas del propio estudio, seguía dándola por buena una parte importante de la población, incluidos muchos profesionales de emergencias. Ese miedo mal enfocado empuja a matar innecesariamente a serpientes jóvenes, animales que cumplen un papel ecológico útil (por ejemplo, controlando roedores).
La recomendación de los expertos
La conclusión de los investigadores no es que haya que tomarse a la ligera a estos reptiles, sino que no hay por qué temer especialmente a las crías. Ante cualquier serpiente de cascabel, joven o adulta, la pauta es la misma: mantener la distancia, no molestarla y, en caso de mordedura, acudir de inmediato a un centro sanitario, porque todas requieren atención médica. Respeto y precaución, sí; pánico infundado ante las crías, no.



