Durante décadas, el Puerto de Algeciras (Cádiz) fue la gran puerta logística de España y uno de los mayores puertos de contenedores de Europa, gracias a su posición privilegiada en el Estrecho de Gibraltar. Pero al otro lado del Estrecho ha crecido un competidor formidable: el marroquí Tánger Med, que en pocos años le ha arrebatado el liderazgo en el tráfico de contenedores de la zona.
El sorpasso de Tánger Med
Los números dibujan con claridad el vuelco. Tánger Med ha multiplicado su tráfico en la última década y hoy mueve del orden de 11 millones de contenedores (TEU) al año, aproximadamente el doble que Algeciras, que se mueve en el entorno de los 4,7 millones, según el análisis de Agenda Pública. Detrás de ese ascenso hay una fuerte inversión estatal marroquí, unos costes laborales más bajos y ventajas fiscales que han atraído a las grandes navieras.
La respuesta: no competir solo en volumen
Consciente de que difícilmente ganará esa batalla de volumen y coste, Algeciras ha decidido cambiar de estrategia. Su hoja de ruta, articulada en un Plan Estratégico a medio y largo plazo, apuesta menos por crecer en cantidad y más por especializarse y ganar en eficiencia, según Diario del Puerto. Tres son las patas de ese giro.
1. Digitalización
La primera es la transformación digital: exprimir la tecnología para optimizar las operaciones (reducir esperas, acelerar la carga y descarga, ganar capacidad) sin depender únicamente de construir más infraestructura. La idea de fondo es lograr con software y eficiencia parte de lo que el rival ha conseguido con hormigón y mano de obra barata.
2. Combustibles verdes
La segunda, y quizá la más diferencial, es la transición energética. Algeciras ya es uno de los principales puertos europeos en suministro de gas natural licuado a los barcos, y quiere ir más allá con la producción y el almacenaje de nuevos combustibles (metanol, amoníaco, derivados del hidrógeno verde) en el marco del llamado Valle Andaluz del Hidrógeno. También prevé instalar sistemas de conexión eléctrica a los buques atracados para que apaguen motores y no contaminen en puerto. La apuesta: ofrecer a las navieras algo que Tánger Med hoy no da, en un contexto de normativa medioambiental cada vez más exigente.
3. Conexión con el interior
La tercera pata ataca su punto débil histórico: la conectividad terrestre. Frente a un Tánger Med bien enganchado a la red marroquí, Algeciras ha arrastrado una conexión ferroviaria limitada. El impulso al corredor Algeciras-Zaragoza y a nuevas instalaciones ferroportuarias busca sacar mercancía por tren hacia el resto de España y Europa, quitando camiones de la carretera y ampliando su radio de acción.
Recuperar terreno, evitar la irrelevancia
Los primeros datos de 2026 apuntan a cierta recuperación del tráfico en Algeciras, aún modesta frente al gigante vecino. Para el Puerto gaditano, clave para la economía del Campo de Gibraltar, la partida ya no consiste tanto en recuperar la hegemonía perdida como en no quedarse atrás. Su apuesta por la tecnología, la energía limpia y el ferrocarril es coherente; el reto, como casi siempre en la logística, será ejecutarla a tiempo.



