Noche grande para La Roja. La selección española se enfrenta esta noche (en torno a las 21:00, hora española) a Bélgica en los cuartos de final del Mundial 2026, en el SoFi Stadium de Los Ángeles. En juego, un billete para las semifinales y la oportunidad de firmar una gesta al alcance de muy pocos, según la previa de 20minutos.
Una España de récord defensivo
El equipo de Luis de la Fuente llega en un estado de forma envidiable: cinco partidos, cinco victorias y ni un solo gol encajado en todo el torneo. La solidez atrás es su gran seña de identidad, y arriba ha sabido aparecer cuando ha hecho falta. El billete a esta ronda lo selló por la mínima ante Portugal (0-1), con un gol de Mikel Merino ya en la prórroga, en un partido de máxima tensión que resume el carácter de esta España: paciencia y golpe certero.
Bélgica, un rival incómodo
Enfrente estará una Bélgica que ha cambiado de piel. Lejos queda aquella generación de oro más vistosa; la actual es un equipo sólido, correoso y ordenado, que no regala nada y que se hace fuerte en el desgaste y en la eficacia, como advierte 20minutos. No es un rival brillante, pero sí de los que complican los partidos y saben sufrir, justo lo contrario de lo que a España le gustaría encontrarse.
El fantasma de México 86
El duelo llega, además, con memoria. Fue precisamente Bélgica quien eliminó a España en los cuartos del Mundial de México 1986, en una tanda de penaltis (5-4) que quedó grabada en la memoria del aficionado español como una de esas noches amargas. Cuarenta años después, La Roja tiene la ocasión de cerrar la herida ante el mismo rival.
Lo que está en juego
España solo ha alcanzado las semifinales de un Mundial una vez en su historia: en Sudáfrica 2010, el torneo en el que se proclamó campeona del mundo tras superar en aquella penúltima ronda a Alemania. Igualar aquel hito sería un paso enorme para esta generación. Y hay premio doble: el ganador de este España-Bélgica se cruzará en semifinales con Francia, que ya se clasificó tras vencer 2-0 a Marruecos. La cita, en definitiva, tiene todos los ingredientes: una España histórica por lo hermético de su juego, un rival espinoso y una revancha pendiente. A partir de las nueve, el balón dirá.



