Venezuela vive la peor catástrofe natural de su historia reciente. Los dos potentes terremotos que golpearon el noroeste del país el pasado 24 de junio han dejado, según el balance más reciente, cerca de 3.900 muertos, una cifra que sigue subiendo a medida que avanzan las labores de rescate, además de miles de heridos y de personas sin hogar, según Al Jazeera.

Dos seísmos y un país arrasado

Los dos temblores, de gran magnitud y separados por muy poco tiempo, tuvieron su epicentro en el municipio de Veroes, en el estado de Yaracuy, al oeste de la ciudad de San Felipe. La sacudida se sintió en buena parte del país y provocó daños generalizados. La zona más castigada fue el estado costero de La Guaira, donde se estima que se derrumbó o quedó gravemente dañada la mayor parte de los edificios. También la capital, Caracas, sufrió destrozos importantes. Los expertos lo describen como el terremoto más fuerte que ha sufrido Venezuela en más de un siglo.

Una cifra que aún puede empeorar

El balance de víctimas es provisional y no deja de revisarse al alza: en apenas una semana pasó de unos 2.600 fallecidos a rondar los 3.900. Las autoridades y los organismos internacionales advierten de que el número final podría ser considerablemente mayor, dado el volumen de edificios colapsados y las tareas de búsqueda todavía en marcha entre los escombros.

Emergencia humanitaria y riesgo de enfermedades

Más allá de las muertes directas, la crisis humanitaria se agrava por días. Decenas de miles de personas han perdido su vivienda y se hacinan en refugios temporales, mientras el colapso de las redes de agua potable y saneamiento dispara el temor a brotes de enfermedades. Organismos como la Organización Panamericana de la Salud han alertado del riesgo sanitario que suponen la falta de higiene, la interrupción de tratamientos médicos y el hacinamiento. La ayuda internacional se ha movilizado con equipos de rescate y fondos de emergencia, aunque muchos operativos de búsqueda de supervivientes se han ido dando por concluidos ante las escasas posibilidades de hallar a alguien con vida.

El eco en España

La tragedia se sigue con especial angustia en España, uno de los países con mayor comunidad venezolana del mundo: cientos de miles de venezolanos residen aquí, muchos con familiares directos en las zonas afectadas. Asociaciones de migrantes y entidades solidarias han empezado a movilizarse para canalizar ayuda hacia un país que, además de la emergencia inmediata, afronta una reconstrucción de enorme magnitud en un contexto económico ya de por sí frágil.