La imagen es tan sencilla como llamativa: regar el bosque como quien riega el jardín, para que no arda. En plena ola de calor y con el recuerdo reciente de la tragedia de Almería, la Comunidad Valenciana ha puesto en marcha sus cañones de agua de gran alcance, una apuesta por prevenir el incendio antes de que se declare en lugar de correr detrás de las llamas.

Cómo funcionan

No son aviones ni mangueras de bomberos, sino torres fijas de riego, de entre 12 y 16 metros, capaces de lanzar grandes volúmenes de agua a decenas de metros de distancia. En la Devesa de El Saler, en Valencia, se han activado una batería de estos cañones, con capacidad para arrojar del orden de 10.000 litros por minuto, como informó El Debate. La idea es humedecer la vegetación de las zonas más sensibles cuando el riesgo se dispara, de modo que, si salta una chispa, el fuego encuentre un terreno mucho menos inflamable.

El proyecto Guardian: agua reciclada contra el fuego

La iniciativa más ambiciosa es el proyecto Guardian, desplegado en municipios como Riba-roja de Túria y Paterna, en el entorno de Valencia, y considerado una de las mayores infraestructuras de este tipo de Europa. Consiste en una red automatizada de decenas de torres de aspersión, conectadas por kilómetros de tuberías y gobernadas por sensores de humedad y estaciones meteorológicas que deciden cuándo y cuánto regar. Un detalle clave por sostenibilidad: buena parte del sistema utiliza agua regenerada (procedente de depuradora), no potable, según el caso documentado por la Agencia Europea de Medio Ambiente. El sistema ya se ha activado en incendios reales en la zona, con resultados considerados satisfactorios.

Ventajas... y límites

La gran virtud de estos cañones es que actúan antes y de forma automática, sin esperar a la decisión humana ni a que el fuego sea visible. Pero conviene no venderlos como una panacea. Sus limitaciones son claras:

  • Alcance corto: protegen la interfaz entre el bosque y las viviendas, no grandes masas de monte interior.
  • El viento fuerte puede desviar el agua y reducir su eficacia, justo cuando más se necesita.
  • Requieren infraestructura, mantenimiento y suministro de agua sostenido, algo delicado en un contexto de sequía.

Los propios expertos recuerdan que ningún sistema de agua habría detenido, por sí solo, los grandes incendios recientes.

Prevenir, no solo apagar

Más allá de la tecnología concreta, lo interesante es el cambio de mentalidad que representa: pasar de una lógica centrada en la extinción (el helicóptero espectacular sobre las llamas) a otra que prioriza la prevención y la gestión del monte durante todo el año. Los cañones de agua son una pieza más de ese puzle, junto a la limpieza de vegetación, los cortafuegos y la ordenación del territorio. En veranos cada vez más cálidos y secos, y con episodios como el de Los Gallardos aún en la memoria, adelantarse al fuego se ha vuelto tan importante como saber apagarlo.