Es una de las estampas del verano: dejas el coche al sol una hora y, al volver, el volante quema y dentro no se puede ni respirar. No es una sensación exagerada: con el vehículo cerrado al sol, la temperatura interior puede dispararse hasta los 50 o 60 grados. La culpa es del efecto invernadero: el parabrisas deja entrar la radiación solar, que calienta el habitáculo, pero luego no deja salir ese calor.

El error del parasol: ¿dentro o fuera?

Casi todos colocamos el parasol por dentro del parabrisas, porque es lo cómodo. Pero, según ha divulgado Xataka a partir de pruebas del ADAC (el gran club automovilístico alemán, equivalente a nuestro RACE), es menos eficaz de lo que creemos. En sus ensayos, un parasol colocado por fuera dejaba el interior varios grados más fresco que el mismo parasol por dentro.

La explicación tiene lógica: si el parasol está dentro, la luz del sol ya ha atravesado el cristal, que se calienta y reirradia ese calor hacia el habitáculo. Bloqueándola por fuera, antes de que toque el vidrio, se corta el problema de raíz. No siempre es cómodo, pero funciona.

Ventila bien antes de encender el aire

Antes de arrancar el aire acondicionado, conviene sacar el aire caliente acumulado. El RACE recomienda un truco muy conocido: abre la ventanilla del copiloto y, con ella abierta, abre y cierra varias veces la puerta del conductor. Ese "abanicado" empuja el aire caliente fuera y mete aire de la calle en apenas un minuto, sin gastar combustible. Otra opción es bajar dos ventanillas en diagonal (una delantera y la trasera opuesta) para crear corriente mientras arrancas.

Y cuando ya circulas con el aire puesto

Al encender el climatizador, mantén las ventanillas abiertas los primeros minutos para que expulse el aire recalentado, y ciérralas después. No dirijas el flujo directamente a la cara: además de resecar, en trayectos largos favorece el cansancio. Y aparca a la sombra siempre que puedas; los coches de colores oscuros se calientan aún más.

La regla que no admite excepciones

Por encima de cualquier truco de confort, hay una advertencia de seguridad que hay que repetir cada verano: nunca, bajo ningún concepto, dejes a niños pequeños o a mascotas solos dentro del coche, ni "un momento". La temperatura interior puede subir más de 10 grados en pocos minutos, y los niños y los animales se sobrecalientan mucho más rápido que un adulto, con consecuencias que pueden ser mortales en muy poco tiempo. Si ves a un menor o a un animal encerrado en un coche al sol, llama de inmediato al 112. Ningún recado justifica ese riesgo.