Una campeona que no ladra
Se llama Farah, vive en Cantabria y acaba de escribir su nombre en la cinofilia mundial. Según El Diario Montañés, esta basenji cántabra se ha proclamado campeona del mundo en una exposición canina internacional, un logro que ha llenado de orgullo a sus dueños y ha despertado la curiosidad por una raza poco común. Porque Farah no es un perro cualquiera: pertenece a una de las estirpes caninas más antiguas de la Tierra y tiene una particularidad que la hace única. No ladra.
El perro que canta en yodel
El basenji es originario de África central, de los territorios que hoy ocupa la República Democrática del Congo. Su relación con el ser humano se remonta miles de años: hay perros de orejas erguidas y cola enroscada que recuerdan a esta raza en representaciones del antiguo Egipto.
Lo que más distingue al basenji no es su antigüedad, sino su laringe. La forma particular de sus cuerdas vocales le impide ladrar; en su lugar emite un sonido inconfundible, una especie de gorjeo melódico que los anglosajones llaman yodel, a medio camino entre la risa y el canto. La Federación Cinológica Internacional lo clasifica en el grupo de las razas primitivas, con estándar reconocido desde hace décadas.
Es un perro de talla media-pequeña, de pelo corto y brillante que apenas desprende olor, porque se acicala a sí mismo con esmero, casi como un gato. En cuanto al carácter, los criadores avisan: es inteligente, independiente y algo terco, un animal que decide por sí mismo cuándo obedecer. «Es como tener un gato con placa de perro», bromean sus aficionados. Pero quien supera esa primera barrera descubre un compañero curioso, afectuoso y leal.
Qué significa ganar una exposición mundial
Para entender el logro de Farah conviene asomarse al mundo de las exposiciones caninas. Estos certámenes no premian trucos ni obediencia, sino la fidelidad de cada ejemplar al estándar de su raza: la estructura del cráneo, la inserción de la cola, la calidad del manto, el movimiento o el temperamento ante el juez. Proclamarse campeona del mundo implica superar ronda tras ronda a ejemplares de élite llegados de criaderos de todo el planeta, fruto de años de dedicación.
Que una perrita cántabra haya alcanzado la cima en una cita de esta magnitud es motivo de celebración para el pequeño pero apasionado mundo de la cinofilia española. Y lo ha hecho con una raza que lleva milenios acompañando al ser humano sin pronunciar un solo ladrido. O, mejor dicho, diciéndolo a su manera, con ese yodel que solo el basenji sabe entonar.



