Diecisiete años de rojo y blanco
Nacido en 1984 en la Alta Baviera, Bastian Schweinsteiger debutó con el Bayern de Múnich a los 17 años y se quedó hasta 2015. En ese tiempo llenó la vitrina: ocho Bundesligas, varias Copas de Alemania y la Champions League del triplete de 2013. Empezó como extremo eléctrico y maduró hasta convertirse en un centrocampista organizador, de los que dictan el ritmo del partido.
El Mundial que lo inmortalizó
Si un momento resume su carrera, es el 13 de julio de 2014 en el Maracaná. Alemania y Argentina se jugaban la Copa del Mundo en una final tensa. Schweinsteiger, con la cara ensangrentada tras un golpe, siguió corriendo hasta que Götze marcó en la prórroga el gol del título. Fue uno de los pilares de aquella Mannschaft, con más de 120 internacionalidades entre 2004 y 2016 y la capitanía tras la retirada de Philipp Lahm.
Inglaterra, América y la retirada
En 2015 fichó por el Manchester United, pero Old Trafford no fue el escenario que merecía: las lesiones y su mala relación con José Mourinho lo relegaron. El renacer llegó en la MLS, con el Chicago Fire, donde recuperó protagonismo y disputó el All-Star antes de anunciar su retirada en octubre de 2019.
Del campo al plató
Desde entonces, Schweinsteiger ejerce como analista y comentarista de fútbol en la televisión pública alemana. En lo personal, se casó en 2016 en Venecia con la extenista serbia Ana Ivanovic, exnúmero uno mundial y campeona de Roland Garros, con quien formó familia; en 2025 ambos anunciaron su separación.
Pertenece a esa categoría de futbolistas que trascienden los títulos: fue el alma del Bayern de su época más gloriosa y el guerrero ensangrentado de Brasil. Algunos jugadores se retiran; él simplemente cambió de terreno de juego.



