El fin de 35 años en la lista negra
Desde 1991, Gibraltar figuraba en la lista española de territorios considerados paraísos fiscales —denominados oficialmente jurisdicciones no cooperativas—. Una orden del Ministerio de Hacienda publicada este sábado en el Boletín Oficial del Estado, con efectos desde el 27 de junio, retira al Peñón de ese catálogo y pone fin a más de tres décadas de estigma fiscal, según recoge El Debate.
La decisión no afecta solo a Gibraltar: junto al territorio británico salen de la lista Barbados, Dominica, Samoa, Seychelles y Trinidad y Tobago, al haber acreditado un intercambio efectivo de información tributaria con España y una mayor convergencia de sus regímenes con los estándares internacionales. En sentido contrario, Rusia pasa a integrar la lista por disponer de un régimen fiscal considerado perjudicial, en línea con una decisión previa de la Unión Europea.
Por qué sale Gibraltar ahora
Hacienda considera que Gibraltar cumple ya con los criterios de transparencia y equidad tributaria exigidos. El territorio participa en el Foro Global de Transparencia de la OCDE, mantiene tipos que no se consideran notoriamente bajos según los parámetros del organismo y ha ratificado el Pilar II, que fija un tipo mínimo global del 15% para las grandes corporaciones.
El detonante formal fue un acuerdo bilateral de cooperación fiscal entre España y el Reino Unido, firmado en 2021, que preveía la retirada de Gibraltar de la lista. La medida se ha visto impulsada además por el amplio acuerdo alcanzado entre la Unión Europea y el Reino Unido sobre el estatuto del Peñón tras el Brexit, que obliga a Gibraltar a adoptar los estándares fiscales europeos. Su ministro principal, Fabián Picardo, calificó la decisión de «paso largamente esperado» y reivindicó que el territorio ha desarrollado «uno de los centros financieros más transparentes y regulados».
Qué cambia para ciudadanos y empresas
El efecto más inmediato recae sobre los miles de trabajadores españoles —sobre todo del Campo de Gibraltar— que cruzan a diario la frontera para trabajar en el Peñón. La etiqueta de paraíso fiscal generaba situaciones de potencial doble imposición y obligaciones declarativas añadidas; con la nueva orden, esas relaciones quedan amparadas por los mecanismos ordinarios. Para las empresas, las operaciones con contrapartes gibraltareñas dejan de estar sometidas de forma automática al régimen especial antiparaíso, que exige más documentación y limita ciertas deducciones.
Rusia entra, en sintonía con Bruselas
La incorporación de Rusia sigue la estela de la Unión Europea, que ya la había incluido en su propia lista por sus regímenes favorables a holdings internacionales y su opacidad. El impacto práctico es limitado —el comercio y las finanzas con Rusia ya están muy restringidos por las sanciones europeas tras la invasión de Ucrania—, pero tiene valor jurídico: cualquier operación con entidades rusas quedará sujeta al régimen reforzado de control fiscal previsto para las jurisdicciones no cooperativas.



