Una paz industrial que se negocia contrarreloj

La industria española de defensa terrestre vive un momento decisivo. Indra y Santa Bárbara Sistemas —filial española de General Dynamics European Land Systems— negocian, según Infodefensa, una posible alianza que uniría sus capacidades en sistemas terrestres. Nada está firmado y las conversaciones pueden quedar en nada, pero en el horizonte hay contratos del Ministerio de Defensa por miles de millones de euros, entre obuses autopropulsados y vehículos de combate sobre ruedas.

En el centro de ese tablero hay una empresa vasca que ha sabido colocarse en una posición privilegiada: SAPA (Sociedad Anónima de Placencia de las Armas), fabricante guipuzcoano de transmisiones y sistemas de movilidad para blindados.

Accionista, socia y proveedora a la vez

La posición de SAPA es triple y poco habitual. Es el mayor accionista industrial de Indra, con cerca de un 8% de los derechos de voto, por delante de los grandes inversores financieros. Es además socia de referencia del consorcio Tess Defence —junto a la propia Indra, Santa Bárbara y Escribano—, el vehículo industrial encargado del VCR 8x8 Dragón, el futuro blindado sobre ruedas del Ejército de Tierra. Y es, por último, proveedora clave de ese programa: aporta el tren de transmisión que, literalmente, pone en movimiento al vehículo.

De la guerra judicial a la mesa de negociación

El punto de partida no es la armonía, sino el conflicto. Tras la adjudicación de los contratos de obuses autopropulsados a una unión de empresas liderada por Indra, Santa Bárbara recurrió ante la Audiencia Nacional reivindicando sus capacidades. La vía judicial ha sido la respuesta a quedar fuera de programas que considera propios.

El giro hacia la negociación se ha acelerado en las últimas semanas, según El Español, con la vista puesta en la junta de accionistas de Indra y su nuevo presidente, Ángel Simón. Entre las fórmulas que se barajan gana fuerza la de una empresa conjunta participada mayoritariamente por Indra, con Santa Bárbara como socia y Escribano integrada en el plano industrial. Conviene insistir: es una posibilidad, no un hecho.

Por qué gana SAPA si hay acuerdo

Un entendimiento desbloquearía varios frentes a favor de la empresa vasca al mismo tiempo. Como accionista de Indra, una salida al conflicto reforzaría el valor de su participación. Como socia de Tess Defence, la consolidación del consorcio abriría la puerta a nuevas fases del programa 8x8 Dragón. Y como proveedora de transmisiones, más blindados significan más pedidos saliendo de Placencia de las Armas.

La trayectoria de SAPA, además, ya es internacional: General Dynamics —la misma matriz que litiga contra Indra en España— ha elegido su transmisión para un gran contrato de blindados en Estados Unidos. La paradoja resume bien la complejidad del sector. Si la paz industrial llega, la pequeña empresa guipuzcoana será una de las que más tenga que celebrar.