Una empresa vasca a la cabeza del surf en tierra firme
Wavegarden, la compañía con sede en San Sebastián que se ha convertido en referencia mundial de las piscinas de olas artificiales, será la encargada de aportar la tecnología del futuro complejo de surf que se levantará en Ribamontán al Monte, en Cantabria. El proyecto lo anunció el pasado 25 de junio la presidenta regional, María José Sáenz de Buruaga, durante el debate sobre el estado de la región, según Cantabria Económica.
La donostiarra lleva más de dos décadas perfeccionando su tecnología desde el País Vasco y hoy opera complejos en varios continentes, desde Australia hasta Brasil, pasando por Reino Unido o Corea del Sur. Su sistema estrella, el Wavegarden Cove, es capaz de generar olas en serie para decenas de surfistas a la vez, de distinto nivel, con un consumo energético muy inferior al de modelos anteriores, según la propia empresa.
El proyecto: 40 millones y tramitación acelerada
Detrás del complejo está una sociedad privada constituida específicamente para el proyecto, con una inversión que supera los 40 millones de euros. El promotor estima que generará decenas de empleos directos en su fase de operación y que atraerá a cientos de miles de visitantes al año, aunque estas cifras proceden de las previsiones del propio impulsor y están pendientes de contraste.
El Gobierno cántabro prevé tramitar la iniciativa a través de un Plan Singular de Interés Regional (PSIR), una vía administrativa reservada a proyectos de especial relevancia económica o social. Buruaga defendió que el complejo reforzará el papel de Cantabria como referente del surf en España y Europa.
Surf todo el año… y polémica por el agua
Cantabria ya tiene una fuerte identidad surfista, con playas como Somo o Liencres reconocidas internacionalmente. Una piscina de olas permitiría practicar el deporte los 365 días del año, con olas programadas y en un entorno controlado, ampliando el público más allá de quienes se atreven con el Cantábrico.
El proyecto, sin embargo, no nace exento de controversia. El grupo ecologista Cantabristas lo ha calificado de «disparate», y elDiario.es ha subrayado la paradoja de levantar una gran piscina de olas a pocos metros de playas naturales mientras el propio Ejecutivo admitía recientemente que la región afronta problemas de suministro de agua. La gestión del consumo hídrico del complejo se perfila como uno de los puntos calientes de la tramitación ambiental.
Un mercado global en plena ola
El fenómeno no es exclusivo de Cantabria. El mercado de los surf parks vive una expansión sin precedentes: el surf deja de depender del océano para convertirse en un producto turístico replicable tierra adentro. Para una empresa vasca que empezó como una pequeña firma de ingeniería, construir una piscina de olas a pocos kilómetros de casa supone también una forma de cerrar el círculo.



